Algunas cosas que me gustaría que mi hijo supiera respecto a ser feliz

ser feliz

Ser madre es toda una travesía. Desde el momento en el que sabes que hay alguien vivo dentro de ti, hasta las enfermedades que sufres junto a ellos, los berrinches, los besos, las pláticas. Y los descubrimientos. Esos que haces acerca de ti misma, de cosas que nunca imaginabas. Cómo los cambios de planes, de prioridades, de forma de relacionarte, hasta de vocación.

Lo lindo, es que estos descubrimientos forman parte de la magia de volverte genuinamente más feliz. Porque es un viaje dentro de ti misma, que te lleva a lugares que simplemente no esperabas. Puede ser muy difícil, en incluso parecer imposible a ratos, pero hay que seguir y aprender, porque es el camino que más vale la pena.

Y en ese camino nos damos cuenta de que la mayoría de las veces, ser feliz tiene que ver con eso que damos a otros, en especial a nuestros hijos. Yo quiero que mi hijo sea feliz, que esté sano, que viva una vida plena llena de dicha y significado. Y (esto me ha llevado mi tiempo aprenderlo) la mejor manera de lograrlo, es lograrlo primero en mi misma. Solía pensar que concentrarme en ser feliz yo, era egoísta. Ahora estoy segura de que es lo menos egoísta que puedo hacer. De hecho, creo que ser feliz es una gran responsabilidad, sobre todo siendo parte del eje de una familia, es una responsabilidad con mi hijo, con mi pareja, con mi familia… con la gente que amo y me importa. Hasta con mis pacientes.

Así que aquí va, una lista, no exhaustiva, de como he ido aprendiendo a vivir una vida más feliz y plena. Es una especie de carta para mi hijo, lecciones o consejos que tarde menos en aprender que yo, y que espero algún día la entienda con la intención con la que está escrita.

Espero que al compartirlo, te inspire a crear tu propia lista y a compartirla con aquellos que amas.

  • Al final del día, se trata de tus relaciones con otros: del amor.
  • No esperes que alguien te de todo el amor y cuidados que deseas. Nadie puede ser tu todo, pueden ser tu “mucho”, pero no tu “todo”. Atesora a esas personas.
  • No trates de ser valiente todo el tiempo. Quiébrate de vez en cuando. Ten miedo. Estás tratando y aprendiendo. Está bien. Recuerda el porqué por el que empezaste y cuélgate de él. Ese porqué será tu guía a través del miedo.
  • Agradece. TODO. En especial las cosas pequeñas.
  • Se bueno contigo mismo. Háblate con amor, con benevolencia. Trátate como si fueras tu mejor amigo, aún después de cometer un error. No es que seas complaciente, es para ayudarte a ser mejor.
  • La mayor parte de las cosas mejoran después de una buena noche de sueño.
  • No guardes las cosas especiales para ocasiones especiales, disfruta todo lo que tienes. Cuando se te antoje. Usa tu ropa bonita porque sí.
  • Si dudas, date una vuelta. Caminar siempre despeja la mente.
  • Cuida tu cuerpo, no esperes a que la vida te pase factura por ser negligente contigo mismo.
  • Sólo puedes cambiar tú… no puedes cambiar a los otros, ni las relaciones… sólo a ti mismo. Si quieres cambiar algo (el mundo incluido), empieza por ti.
  • Eres más fuerte de lo que crees. Habrá veces que pensarás que ya no puedes más y descubrirás que si puedes… y el orgullo que viene después de lograrlo, atesóralo.
  • Un buen sueter que te gusta vale más que cinco que medio te quedan o no te gustan, por muy baratos que sean. Y lo mismo con todo lo demás.
  • Disfruta el AHORA. No te pierdas tu vida por andar siempre en la angustia del futuro y la añoranza del pasado.
  • Aprende de tu pasado, analízalo, entiéndelo… y luego déjalo atrás.
  • Come cosas de verdad, entre menos latas y procesados, mejor.
  • La felicidad no es sólo no tener emociones negativos. No es que estés fracasando en ser feliz si estás triste o enojado. Déjate sentir lo que sientes, sólo no pierdas de vista los momentos de calidez, cariño o belleza que siempre hay en el mundo… aunque tengas que limpiarte las lágrimas de los ojos para verlo.
  • Defiéndete. Es importante para que otros te den tu lugar, pero sobre todo es importante para que tú reclames el lugar que tienes en el mundo.
  • Esconder tus dones de otros no es humildad, es un robo. La verdadera humildad es aceptar tu responsabilidad de poner al servicio de otros esos dones. Tal vez puedas mejorar una (o varias) vida con ellos.
  • Confía en los detalles, eso te puede hacer feliz. Compra una pluma con la que te guste escribir, usa un buen balón para jugar, compra la manzana que se te antojó.
  • No existen las emociones equivocadas. Date oportunidad de sentir lo que sea que sientas, aunque sea difícil. Entre menos trates de evitar las emociones, más fácil será que puedas navegar a través de ellas.
  • Eres suficiente. Eres digno de amor, y maravilloso, y mereces felicidad verdadera y genuina. No tienes que hacer nada extra para ganártelo.
  • A la gente le importa mucho menos lo que haces de lo que crees.
  • Está bien tener días malos… esos también pasan… y nos enseñan cosas.
  • Si haces algo que te hace sentir bien, vuélvelo a hacer. Y aplica también en el trabajo.
  • Se honesto. Se real. Cuida tus palabras al serlo, pero di la verdad.
  • No eres tus pensamientos. No eres tus sentimientos. Son parte de ti, pero no son tu totalidad. Aprende a ser consciente de ellos para no transformarte en ellos.
  • Haz cosas manuales cada que puedas: cocinar, pintar, sembrar, tocar un instrumento, lo que sea. No te pierdas en este mundo virtual.
  • Cuando tengas un día espantoso, el menor logro ayuda. Así que limpia tu escritorio, párate de cabeza, tacha algo de tu lista de pendientes… algo que te ayude a sentir “logro”.
  • Se INTENCIONALMENTE amable, bueno. Y no esperes nada a cambio. Ya regresará.
  • Deja a un lado tus ideas de cómo deberían ser las cosas. La vida se va desarrollando como va, sobre la marcha, y tienes la opción de disfrutarla como viene, sin pensar en cómo debería de ser.
  • La comida sabe mejor en un plato que directo de la envoltura.
  • Todos los días encuentra un momento de silencio, de calma. De soledad. Aprende a disfrutar de tu compañía.
  • Si no sabes qué hacer, de todas maneras haz algo. La respuesta ya vendrá.
  • Viaja, todo lo que puedas. Y de vez en cuando, hazlo solo.
  • Lee, diario, lo que sea. Te enseña del mundo, te enseña a expresarte y te enseña a escribir. Cuida tu ortografía. Habla montones de ti.
  • Rompe tus reglas. Haz cosas que normalmente no harías: come algo que no te gusta, usa un color que “no es el tuyo”. Date la libertad de explorar.
  • Cuídate a ti mismo.
  • Ríete. Ríete mucho. Fuerte y seguido.
  • Nunca rechaces un abrazo por estar muy ocupado, o muy enojado, o por orgullo.
  • Que no lo veas no quiere decir que no exista.
  • Aprende la diferencia entre forzar algo y trabajar duro por algo. Te va a ahorrar mucho.

En serio… por último, todo se trata del amor. No el amor romántico, rosa, cursi… solo el amor. Ese que está dentro de ti. Encuéntralo, nútrelo, compártelo, nada en él. Viene disfrazado en muchas cosas. 

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