Los abuelos no sólo salpican polvo de estrellas

Hace años, trabajando en un centro de desarrollo infantil, estaba planeando una actividad para el día de los abuelos. Quería una frase linda impresa en una hoja, para que cada bebé marcara su pie con pintura en la parte de abajo y la regalara a sus abuelos. Encontré una frase que se ha quedado conmigo por más de una década ya. “Los abuelos salpican polvo de estrellas sobre la vida de sus nietos”. Me encantó cuando la leí. Porque para mi, mis abuelos sí habían hecho eso.

Cuando era muy chica mis abuelitos vivían frente a mi casa, y yo pasaba las tardes en su casa, y algunos fines de semana me iba todavía en pijama a desayunar con ellos. Eran 2 personas mágicas para mi. De mi abuelito recuerdo poco, era un viejito que caminaba lento como un caracol, de manos grandes y arrugadas, cariñoso, y la mirada más dulce del mundo, que me daba un dulce y me hacía un gesto de guardar el secreto poniendo un dedo sobre su boca y diciendo shhhhh. Mi abuelita era más enérgica. Una mujer más seca, no era de decir cosas cursis, ni de grandes caricias, pero yo sabía de su cariño, expresado con otras cosas, con sonrisas de orgullo, comida deliciosa y el permiso de sentarme con ella al piano, siempre y cuando me lavara las manos, y dejándome ayudarla en el jardín. Tenía una manera de asentir una sola vez mientras me daba la mano, y yo sabía que me estaba diciendo cuánto me amaba.

De mi abuelito recuerdo poco, era un viejito que caminaba lento como un caracol, de manos grandes y arrugadas, cariñoso, y la mirada más dulce del mundo…

Mi abuelo murió cuando yo tenía 5 o 6 años tal vez, lo que significó no sólo perderlo a él, sino que ella se cambiara de casa. Se fue un tiempo a vivir fuera de México, con una de mis tías, y fue como haberlos perdido a los dos. Creo que pocas veces me he dado el espacio para pensar en eso, probablemente nunca lo había pensado hasta hoy. Fue algo difícil y doloroso pero que no creo haberlo expresado nunca. Toda mi rutina cambió de repente.

Mi abuelita regresó un tiempo después, y vivió con otro de mis tíos, y una época con nosotros, pero yo ya estaba más grande, ella había perdido la vista y creo que parte de su mente, porque ya no era igual. Nuestra relación seguía siendo cercana, pero no tan mágica como cuando yo estaba más chica. Yo cercana a la adolescencia, y más adusta que nunca. Además para ese momento otra abuela había empezado a tomar importancia en mi vida.

Mi abuela, esa que se enojaba si le decía abuelita porque decía que eso era para viejitas, era un tipo completamente diferente. Era la abuela no tradicional, que tomaba tequila, decía groserías, fumaba, y animaba a todas sus nietas a tener muchos novios antes de casarnos, de preferencia, un novio y un pretendiente al mismo tiempo, para tener, decía, una velita prendida. El polvo de estrellas de esa abuela parecía polvo de cometa, es la que me enseñó a no estar en paz. También tenía una veta de fe inquebrantable y profunda, que nos inculcó siempre que pudo.

El polvo de estrellas de esa abuela parecía polvo de cometa…

Fueron 3 abuelos los que tuve, completamente diferentes, que me enseñaron facetas muy distintas del amor. Cada uno puso un polvo de estrellas completamente único a mi vida. Uno me enseñó el amor tierno, de pocas palabras pero miradas profundas, otro el amor práctico, ese que cuida del otro, y otro el amor que invita a disfrutar la vida, que te conecta. Si fueron magia para mi.

Y hoy veo a mi hijo, con una combinación única de abuelos, que le han enseñado tanto también. Igual que a mi, del amor y de la vida. Y agradezco profundamente su presencia en su vida y en la mía, que puedo observar esa mágica relación desde un lugar diferente. Ya no como nieta, sino como testigo. El tiempo dirá lo que dejen sus abuelos en su corazón.

La presencia de los abuelos es importante tanto para ellos como para los nietos. Los niños que tienen relaciones cercanas con sus abuelos de niños, son menos propensos a sufrir depresión como adultos, y el efecto para los abuelos es el mismo, además de aumentar su expectativa de vida.

Los abuelos no sólo mejoran la salud mental, sino que dan a sus nietos más recursos mentales y de habilidades, dan amor y apoyo tanto a sus nietos como a sus propios hijos, y dan más posibilidades de mejorar las relaciones personales conforme los niños van creciendo, incluso se cree que ayudan a mejorar su estado físico y bienestar. Esto hablando de abuelos que ayudan, mas no tienen la responsabilidad total, de sus nietos. Los abuelos que cuidan a sus nietos de tiempo completo a costa de su bienestar, son un tema aparte.

Los abuelos no sólo mejoran la salud mental, sino que dan a sus nietos más recursos mentales…

Esta semana es semana de celebrarlos. Se acerca el 28 de agosto, y aunque son días comerciales, también son días de apapacho, de recordar, de dar importancia, de reconocer. Son días de mostrar mucha gratitud a todos nuestros abuelos.

Así que a quienes aún los tienen, acérquense a ellos, tómenlos de la mano, acaricien su mejilla, véanlos a los ojos, recuérdenles el profundo amor que les tienen y reciban no sólo el polvo de estrellas que dejan en nuestra vida, sino toda su sabiduría y su amor.

2 comentarios en “Los abuelos no sólo salpican polvo de estrellas”

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