Psicoterapia

Rompiendo ciclos familiares

Romper los patrones familiares puede ser la labor más importante que hagas… y la más desafiante.

Es fácil creer que al salir de nuestra casa de la infancia y embarcarnos en la aventura de la vida adulta, nos hemos salido también de los patrones familiares dañinos. Sin embargo, al mirarnos de cerca a nosotros mismos, podemos descubrir que nuestros comportamientos y creencias son, todavía, esos que nos impusieron nuestros padres durante nuestra juventud, o nuestros abuelos, o tíos… o esas generaciones por arriba de nosotros que nos criaron. No importa quién haya sido, todos cargamos con creencias que nos han heredado. Podemos encontrar que estamos perpetuando ciclos de generaciones previas de manera inconsciente, como por ejemplo, el miedo a tener lo suficiente, no mostrar afecto, guardar secretos.

Y sin embargo, se puede evitar la transmisión de esos patrones negativos de una generación a otra. Es posible convertirnos en el punto final en el cual los ciclos familiares negativos se ven extintos y acabar con su influencia. Romper con el patrón es cuestión de superar los valores impresos en nosotros hace mucho tiempo y reemplazarlos con amor, tolerancia y conocimiento consciente.

Aunque hayas lidiado con los efectos acumulativos de los ciclos familiares que fueron la expresión de estilos de vida establecidos y un reflejo de la lucha que tus ancestros fueron forzados a aguantar, tú puedes liberarte de los efectos de tu historia familiar. La voluntad que tienes para despojarte de estas viejas y oscuras formas de energía y avanzar hacia adelante a una nueva y amorosa energía, pueden convertirse en una forma de Epifanía. Un día tal vez simplemente te des cuenta de que ciertos aspectos de tu vida temprana tienen un efecto negativo en tu salud, tu felicidad y tu habilidad para evolucionar como individuo. O puede ser que te des cuenta de que para poder trascender estos antiguos patrones y creencias limitantes, comportamiento irracional y emociones artificiales, tienes que cuestionar tus valores y examinar a profundidad cómo tu familia ha impactado en tu personalidad. Sólo cuando entiendas como los ciclos familiares han influenciado tu vida, podrás liberarte de esos ciclos.

Para poder cambiar de verdad, tienes que darte permiso de cambiar. Romper los patrones familiares no es un acto de rebeldía o traición. Es importante que confíes en ti de manera implícita al determinar qué comportamientos y creencias son los que te ayudarán a reescribir el sistema de valores generacionalmente impuesto que limita tu potencial individual.

Al romper tus ciclos familiares negativos, descubrirás que tu habilidad para expresar tus emociones y necesidades crecerá exponencialmente y que te embarcarás en un viaje que te llevará a tener un mayor bienestar que puede impactarte no sólo a ti, sino a quienes vienen detrás de ti,

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Encuentra el equilibrio con tu pareja

En las relaciones a largo plazo es necesario regresar a los básicos de manera regular, para encontrar juntos el equilibrio nuevamente.

Cualquier persona que ha estado en una relación a largo plazo, sabe que hay épocas en las que hay mucha cercanía, armonía, intimidad… y otras en las que se abre una brecha, las cosas parecen no fluir y pareciera perderse lo que nos une. Al principio de la relación, hay una intensa intimidad, necesaria para dar las bases para una relación a largo plazo. Es como los niños, los cachorros o las plantas pequeñas… simplemente al inicio, se necesitan más cuidados y atención para dar fuerza para el desarrollo de la vida. Las relaciones de pareja son lo mismo, es ese inicio el que da la fuerza, la base, para que pueda desarrollarse.

Una vez pasado ese tiempo, cuando la relación parece más segura, es natural que los miembros de la pareja empiecen a poner atención en el mundo otra vez, a salir con amigos, hacer actividades solos, pasar tiempo con la familia. Esto es natural, incluso sano. Sin embargo, para que una relación a largo plazo funcione, regresar el uno al otro de manera periódica con esa intensidad inicial, curiosidad, atención y ganas de nutrir el vínculo, es esencial.

En el mundo actual, ocupado y demandante, lleno de obligaciones y oportunidades, es fácil perder de vista nuestras relaciones más importantes, pensando que se van a conservar intactas. Siempre suena bien cuando pensamos en sorprender a nuestra pareja o acordar citas semanales, pero la mayoría de las veces, la vida no nos deja. Y nos consolamos pensando que el amor que sentimos es suficiente para que la relación sobreviva sin atención. Pero incluso el hijo adulto más independiente necesita hablar con sus padres de vez en cuando, el perro mejor educado necesita cuidados, y el árbol más grande y fuerte necesita agua para prosperar.

Una de las mejores maneras de nutrir nuestra relación de pareja es la comunicación. Si sientes que ha crecido la distancia entre tú y tu pareja, tal vez puedas construir un puente entre ustedes hablando de cómo te sientes. En la medida de lo posible, deja de lado la culpa y el resentimiento. Enfócate en lo positivo, en que quieres construir ese puente, en que quieres acercarte a tu pareja y recuperar la cercanía. Algunas veces, el hecho de reconocer que hay una distancia, ayuda a dar balance de nuevo a la relación. Otras veces, se necesita mayor esfuerzo y atención. Tal vez hacerse un tiempo para hablar y encontrar una solución juntos. Recuerden ser compasivos uno con el otro. Están en el mismo barco, tratando de encontrar un equilibrio entre la distancia y la cercanía, para mantener su relación sana y próspera. Si no pueden solos, busquen ayuda. Expresen fe y confianza uno en el otro, y disfruten el vaivén y la lenta danza que puede haber entre ustedes.

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Relaciones abusivas y chantaje emocional

Relaciones abusivas

¿Te has preguntado si estás en una relación abusiva?

El mero hecho de que te lo preguntes, ya debería de prender un foco rojo en tu mente. Una de las características de este tipo de relación es el chantaje.

Chantajear a alguien es manipularlo hasta hacerlo cuestionarse a sí mismo. Esto se ve en las relaciones abusivas e, incluso una vez terminada la relación, los efectos del chantaje siguen vigentes por mucho tiempo. Es por esto que es importante identificar estas relaciones tan pronto como sea posible y eliminarlas de tu vida.

El chantaje es una forma de abuso que da al que abusa el poder, y a la víctima la lleva a cuestionarse sus propios pensamientos.

Aquí algunas señales de que estás en una relación de abuso, chantaje y/o manipulación:

  • Tus miedos son usados en tu contra: Las personas abusivas a menudo buscan obtener mucha información de ti para después usarla en tu contra. Toman nota de tus vulnerabilidades. El abusador quiere sentirse mejor que tú, y asegurarse de que tú lo ves de esa manera también. Por ejemplo, si no te sientes a gusto con tu cuerpo, podría burlarse de eso y señalar personas que tú puedas ver como más bonitas o con mejor cuerpo.
  • Te hacen pensar que no te conoces a ti mismo: Actúan como si te conocieran mejor de lo que tú te conoces a ti mismo, haciéndote dudar de tus pensamientos y emociones. A veces usan esto para acusarte de mentir.
  • El significado de lo que es “normal” cambia: Esta es una de las señales más claras en las relaciones de abuso. Si alguien quiere convencerte de que algo es “normal” cuando tú piensas que está mal, necesitas salir de esa relación lo más pronto posible. Un ejemplo de esto es querer dar un paso más en la relación (ya sea tener relaciones sexuales, conocer a la familia, casarse, etc.) y que la otra persona no esté de acuerdo, y ya sea en un sentido o en el otro, los hagan sentirse mal por no estar listos.

Las relaciones de abuso se pueden dar en cualquier ámbito_ amoroso, laboral, de amistad, etc.

  • Se cuestiona tu salud mental: Frases como “estás mal” o “estás loco” son usadas constantemente. Y en la mente del que abusa, así es. Cuando las cosas no salen como quiere por sus vías de manipulación normales, pueden subir la intensidad cuestionando tu cordura. Tal vez te llamen paranoico, hormonal o demasiado sensible.
  • Dudas de ti mismo: Cuando te dicen las veces suficientes lo mismo, puedes llegar a creerlo. Una exposición constante a ciertos comentarios, va a hacer que cuestiones tu juicio y que eventualmente te rindas y dejes que la otra persona piense por ti.
  • Memoria poco confiable: Quienes abusan suelen tener memoria selectiva, y negar que hicieron o dijeron ciertas cosas cuando se les confronta. Puede incluso presentarse en forma de una promesa que nunca se cumple o que se niega haber hecho.
  • Mentiras piadosas: Aunque normalmente seas una persona que no miente, puedes encontrarte diciendo alguna mentira para evitar confrontaciones o discusiones. La mentira viene motivada por el estrés que genera una posible pelea con quien abusa.
  • No hay una necesidad de ser escuchado: Es natural para el ser humano la necesidad de ser escuchado, pero los hábitos aprendidos y el trauma por estar con una persona abusiva, puede modificar esta naturaleza. Puede hacer que dejes de hablar o de compartir cosas personales con quien abusa de ti, e incluso con otras personas.
  • Te cuestionas tu cordura: Las tácticas manipuladoras pueden cambiar de manera radical la forma en la que una persona piensa. Cuando estás constantemente tratando de terminar una discusión con una persona que abusa de ti, puede volverse fácil simplemente estar de acuerdo con esa persona, en lugar de defender tu punto de vista. El problema es que puede llegar a cambiar también tu verdadero punto de vista, e incluso hacer fácil para el otro hacer que tú asumas la culpa de algo o asumas que estas mal aunque no sea así.
  • Depresión: El desgaste que genera estar en una relación abusiva puede llevar fácilmente a una depresión importante. Estar preguntándote todo el tiempo si estas mal o si estas loco, puede llevar a un sentimiento de desesperanza. Lo peor, es que al plantearte si estas paranoico, o si no te acuerdas de las cosas, sólo vas a darte cuenta de la depresión y no de la relación abusiva en la que estás metido.

Es importante darse cuenta cuando estamos en una relación abusiva en cualquier ámbito de nuestra vida, y tomar acciones una vez que lo sabemos. Lo ideal es salir de esa situación lo más pronto posible y en caso de ser necesario pedir ayuda.

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Amor

amor camino

 

El amor es uno de los grandes temas en la vida, se habla en todos lados: con la familia, con los amigos, en terapia, en redes sociales, en los libros, en las canciones. A donde dirijamos la mirada nos encontramos con el tema del amor.

No es tan sencillo abordarlo. No es sencillo ni siquiera definirlo. Se encuentran definiciones simplistas y definiciones de lo más complicadas. Yo siempre que pienso en el amor pienso en un trabajo continuo. No esos trabajos en los que recibimos un pago a fin de mes, sino un trabajo personal e íntimo que se hace con otra persona.

Por supuesto no pretendo hablar en un escrito corto de todos los tipos de amor. Aquí, hoy, estoy hablando del amor de pareja. Enamorarse es relativamente fácil. Conocemos a alguien, lo tratamos un poco, hacemos química y surge la magia. Pero enamorarse no es lo mismo que amar. Amar a largo plazo, a lo largo de los años, a través de los problemas, implica dar mucho de uno mismo, ceder en cosas que nos parecen importantes, tolerar cosas que no nos gustan, y recibir lo mismo a cambio.

Mucho se habla de que actualmente estamos acostumbrados a las cosas desechables, desde envases de comida hasta celulares que al año y aunque estén en perfectas condiciones cambiamos. Y lo mismo hacemos con las relaciones. Hasta que aprendemos a amar. De pronto te puedes dar cuenta de que aunque ciertas cosas no te gusten, te quedas, y de que aunque haya alguien más ofreciéndote más, te quedas. Te quedas porque sabes que amas al otro, a pesar de sí mismo. Enamorarte es como recorrer una carretera por primera vez. Amar es como recorrer esa carretera sabiendo que estás dispuesto a reparar los baches que vas a encontrar. Así, el amor se vuelve un compromiso incondicional con una persona imperfecta. El amor no sólo es un sentimiento intenso, sino una decisión y una promesa diaria.