Una epidemia de nuestros días

Parecería que hay una epidemia en nuestra sociedad actual. Se gesta a sí misma en pobres inocentes y despistados, y en los lugares mas inocuos. Está en el área de la fruta y la verdura del supermercado, afuera del colegio de nuestros hijos a la hora de la salida, en las salas de espera de los médicos, incluso en los lugares que más nos gustan. Esta epidemia está haciéndose mundial, y para el ojo no entrenado, puede parecer normal. ¿De qué peligro estoy hablando te preguntas? De una epidemia llamada: quejarse.

La queja se ha vuelto un gran problema en nuestra sociedad. A veces parece que ni siquiera tenemos un tema de conversación si no nos estamos quejando del clima, o de los precios, o de la falta de servicios, o de la seguridad… o escuchando y compadeciendo a quien se queja del clima, los precios, los servicios o la seguridad.

Se ha vuelto tan grave que muchas veces, en situaciones sociales, nos sentamos en silencio esperando a que se nos ocurra de qué quejarnos. ¿No es grave? Buscamos de manera activa de qué quejarnos. Y aunque si parece que es una manera fácil de integrarse con otros padres de familia, en la sala de espera del doctor o en el súper (del estilo de “Esta horrible el calor, ¿verdad?”), nos trae un gran problema: ponemos nuestro humor, nuestra vibración, en un estado de “queja”, una y otra y otra vez, así que empezamos a atraer y a darnos cuenta cada vez de más cosas de las que nos podemos quejar. Y no es porque tengamos el poder de hacer que haga calor, o que el dólar suba con solo pensarlo… es porque a lo que damos nuestra atención es lo que más vivimos en nuestra experiencia de vida. Cuando le damos mucha atención a las situaciones negativas, y hablamos de ellas constantemente, es lo que más notamos en el mundo.

¿Porqué no agradecer las cosas que amamos, en lugar de despreciar las que odiamos?

La proxima vez que estés afuera del colegio, en el súper, o en la sala de espera del doctor y alguien se queje de todo el tiempo que llevan ahí (aunque estés de acuerdo con la persona) trata de cambiar el canal y señala algo que te guste. En lugar de poner tu vibración de acuerdo a la queja, di algo como “Si, pero hay muy buenas revistas”, o “Si, pero pude avanzar en mi trabajo” o lo que quieras, lo que tú veas bueno.

Cambiar nuestros temas de conversación al lado positivo trae más oportunidades, porque empiezas a ver lo bueno, y con ello, las áreas en las que puedes crecer, las cosas que te hacen feliz y el chance de incluirlo en tu vida.

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