“Ya no puedo”

¿Has dicho o escuchado decir a alguien esta frase últimamente?

He escrito eso más veces de las que me gustaría admitir, para mandárselo a alguna amiga, o a mi madre o mi hermana. Probablemente lo he repetido dentro de mi mente varias veces en las últimas semanas.

Ya. No. Puedo. 

Esto tiene muchos matices: No puedo ser fuerte. No puedo con la plática superficial. No puedo hacer una sentadillas más. No puedo dar más energía (aunque normalmente trate de hacerlo). Ya no puedo coordinar más pendientes. Ya no puedo hacer el sistema de soporte. Y definitivamente no puedo ser zen. No puedo llevar a cabo todos los planes que hice. No puedo mantener la casa impecable.

No. Literalmente no puedo. Estoy cansada.

¿Lo has pensado alguna vez? Yo si, y, por supuesto, lo que se viene a mi mente de inmediato es: Eres una floja. No das el ancho. Solo necesitas seguir. Debes de tratar. Trata de nuevo.

Porque estamos en una sociedad que cada día se vuelve más rápida y productiva, en la que las personas empiezan a normalizar el hábito de trabajar a marchas forzadas, esforzarse más allá de lo sano y exigir perfección en todo. Por esto, las personas tienden a confundir el agotamiento mental con flojera, porque confunden las expectativas sociales irreales con su capacidad, y además, el agotamiento mental y la flojera parecen similares a un nivel superficial.

Hablemos de algunas señales del agotamiento mental para empezarlos a distinguir.

1. No te sientes motivado

No tienes ganas de hacer las cosas, incluso cuando antes las disfrutabas. Hay una diferencia enorme entre ser flojo y estar drenado. El agotamiento mental tiene que ver con la sensación de “estoy demasiado cansada como para …” cualquier actividad que antes no te abrumaba. Podría ser que incluso te sientas adormecido como consecuencia de tu fatiga.

2. No te puedes enfocar o concentrar

Incluso si no tienes hiperactividad o déficit de atención, simplemente es toda una faena completar una simple tarea, porque tu mente no puede calmarse y estar en el momento. Si te estás sobrecargando mental, emocional o físicamente, es muy probable que esto se manifieste en otras áreas.

Tu mente y tu corazón solo pueden lidiar con cierto número de cosas, las otras entran a segundo plano, y así, la eficiencia y la resiliencia se salen por la ventana, junto con tu posibilidad de disfrutar el momento.

3. Las tareas pequeñas parecen abrumadoras

Pueden ser los trastes, barrer, lavar la ropa, acostar a los niños, mandar una nota, contestar un mensaje… todas esas pequeñas cosas que antes hacías en tu día a día. Pero de pronto, no se sienten tan pequeñas, porque no has tenido un momento para reagruparte. Son 1 millón de pequeñas cosas que se hacen como una bola de nieve, que empieza como algo pequeñito pero acaba como algo gigante. Y se siente muy pesado.

4. Constantemente fantaseas acerca de un cambio drástico

Neto, yo sé que todos soñamos con ganarnos la lotería, o por lo menos con cambiarnos de casa, de escuela, de pareja, con viajes increíbles. Eso tiene sentido. Pero cuando hablamos de agotamiento mental, es algo diferente. Este es un deseo constante de escapar de nuestra realidad, porque estamos simplemente demasiado exhaustos para poder seguir manteniendo las cosas funcionando como están. Desafortunadamente, esta constante (y esta es una palabra clave) necesidad de cambiar tu situación actual, te puede llevar a un nivel mucho más profundo dentro de este hoyo de negatividad que se llama comparación. Está bien planear tus próximas vacaciones o buscar cómo decorar la casa de tus sueños en Pinterest, pero si te das cuenta de que te sientes inquieto y tratando de escapar a través de esta ensoñación, tal vez simplemente de verdad necesites un descanso.

5. Te irritas fácilmente

Estar mentalmente agotado, te pone en una especie de reacción de escape o pelea. En un nivel químico, tu cuerpo de alguna manera te está diciendo “ya no puedo”. Podrías encontrarte pensando cosas como: ¿Por qué la cena no se hace sola? ¿De dónde salió tanta ropa para lavar? ¿Por qué X persona habla tanto? Estoy cansada de hacer lo mismo diario.

No son los pensamientos más lindos del planeta, ¿o si? También puedes notar que estás ultrasensible con las fallas de tu vida o las fallas de los otros, como los platos en la mesa, las puertas de la cocina abiertas, ropa sucia fuera del cesto. Y, aunque las cosas podrían ser mejor, estas pequeñas cosas hacen que tu enojo sea desproporcionado con la importancia de la situación.

6. Descansar no está mejorando tus niveles de energía

¿Te sientes cansado incluso después de haber dormido toda la noche? Si lo que tú tienes es agotamiento emocional y mental, probablemente necesites una manera diferente de descansar.

Tal vez seas buenísimo siendo el fuerte, o el confiable, o el que siempre da apoyo, pero cuando se trata de necesitar algo para ti mismo, puedes pensar cosas como estas: ¿Cómo lo hago?, No te preocues, estoy bien. Necesito tiempo a solas nada más. No te preocupes, no necesito nada.

Si esto te suena familiar, solo quiero que sepas que no estás solo.

No es que seas flojo, es que estás cansado.

No es que seas inadecuado, es que simplemente no estás cuidando de ti adecuadamente.

Si quieres iniciar tu proceso de psicoterapia, puedes mandar un mensaje a:

ivonne@felizporquesi.com o https://wa.me/message/YDOD5LZPGPDIL1

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