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Encuentra el equilibrio con tu pareja

En las relaciones a largo plazo es necesario regresar a los básicos de manera regular, para encontrar juntos el equilibrio nuevamente.

Cualquier persona que ha estado en una relación a largo plazo, sabe que hay épocas en las que hay mucha cercanía, armonía, intimidad… y otras en las que se abre una brecha, las cosas parecen no fluir y pareciera perderse lo que nos une. Al principio de la relación, hay una intensa intimidad, necesaria para dar las bases para una relación a largo plazo. Es como los niños, los cachorros o las plantas pequeñas… simplemente al inicio, se necesitan más cuidados y atención para dar fuerza para el desarrollo de la vida. Las relaciones de pareja son lo mismo, es ese inicio el que da la fuerza, la base, para que pueda desarrollarse.

Una vez pasado ese tiempo, cuando la relación parece más segura, es natural que los miembros de la pareja empiecen a poner atención en el mundo otra vez, a salir con amigos, hacer actividades solos, pasar tiempo con la familia. Esto es natural, incluso sano. Sin embargo, para que una relación a largo plazo funcione, regresar el uno al otro de manera periódica con esa intensidad inicial, curiosidad, atención y ganas de nutrir el vínculo, es esencial.

En el mundo actual, ocupado y demandante, lleno de obligaciones y oportunidades, es fácil perder de vista nuestras relaciones más importantes, pensando que se van a conservar intactas. Siempre suena bien cuando pensamos en sorprender a nuestra pareja o acordar citas semanales, pero la mayoría de las veces, la vida no nos deja. Y nos consolamos pensando que el amor que sentimos es suficiente para que la relación sobreviva sin atención. Pero incluso el hijo adulto más independiente necesita hablar con sus padres de vez en cuando, el perro mejor educado necesita cuidados, y el árbol más grande y fuerte necesita agua para prosperar.

Una de las mejores maneras de nutrir nuestra relación de pareja es la comunicación. Si sientes que ha crecido la distancia entre tú y tu pareja, tal vez puedas construir un puente entre ustedes hablando de cómo te sientes. En la medida de lo posible, deja de lado la culpa y el resentimiento. Enfócate en lo positivo, en que quieres construir ese puente, en que quieres acercarte a tu pareja y recuperar la cercanía. Algunas veces, el hecho de reconocer que hay una distancia, ayuda a dar balance de nuevo a la relación. Otras veces, se necesita mayor esfuerzo y atención. Tal vez hacerse un tiempo para hablar y encontrar una solución juntos. Recuerden ser compasivos uno con el otro. Están en el mismo barco, tratando de encontrar un equilibrio entre la distancia y la cercanía, para mantener su relación sana y próspera. Si no pueden solos, busquen ayuda. Expresen fe y confianza uno en el otro, y disfruten el vaivén y la lenta danza que puede haber entre ustedes.

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El flujo del amor

Encontré este pequeño texto, y me pareció maravilloso. Las relaciones amorosas son un tema constante e importante en la psicoterapia, fuente de fuertes conflictos, y de grandes satisfacciones, de enojo y frustración pero también de sensación de plenitud. Al respecto se los comparto:

EL FLUJO Y REFLUJO DE LAS MAREAS

Cuando amas a alguien, no lo amas todo el tiempo exactamente del mismo modo momento a momento. Es imposible y es una mentira pretenderlo.Y precisamente esto es exactamente lo que demandamos. Tenemos muy poca fe en el flujo y reflujo de la vida, amor y relaciones. Brincamos con el flujo de la marea y nos resistimos al reflujo con terror cuando mengua. Sentimos miedo de que nunca vuelva. Insistimos en la permanencia, duración y continuidad; cuando la única continuidad posible en la vida, como en el amor, es el crecimiento, la fluidez y la libertad. La unica seguridad real es no dominar o poseer, no demandar ni esperar, no mirar atrás con nostalgia ni hacia delante con temor y anticipación. Las relaciones son como islas uno debe aceptarlas en el aquí y ahora con sus limites rodeadas e irrumpidas por el mar continuamente visitadas y abandonadas por las mareas.

Anne Morrow Lindberg

¿No está maravilloso?

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Relaciones abusivas y chantaje emocional

Relaciones abusivas

¿Te has preguntado si estás en una relación abusiva?

El mero hecho de que te lo preguntes, ya debería de prender un foco rojo en tu mente. Una de las características de este tipo de relación es el chantaje.

Chantajear a alguien es manipularlo hasta hacerlo cuestionarse a sí mismo. Esto se ve en las relaciones abusivas e, incluso una vez terminada la relación, los efectos del chantaje siguen vigentes por mucho tiempo. Es por esto que es importante identificar estas relaciones tan pronto como sea posible y eliminarlas de tu vida.

El chantaje es una forma de abuso que da al que abusa el poder, y a la víctima la lleva a cuestionarse sus propios pensamientos.

Aquí algunas señales de que estás en una relación de abuso, chantaje y/o manipulación:

  • Tus miedos son usados en tu contra: Las personas abusivas a menudo buscan obtener mucha información de ti para después usarla en tu contra. Toman nota de tus vulnerabilidades. El abusador quiere sentirse mejor que tú, y asegurarse de que tú lo ves de esa manera también. Por ejemplo, si no te sientes a gusto con tu cuerpo, podría burlarse de eso y señalar personas que tú puedas ver como más bonitas o con mejor cuerpo.
  • Te hacen pensar que no te conoces a ti mismo: Actúan como si te conocieran mejor de lo que tú te conoces a ti mismo, haciéndote dudar de tus pensamientos y emociones. A veces usan esto para acusarte de mentir.
  • El significado de lo que es “normal” cambia: Esta es una de las señales más claras en las relaciones de abuso. Si alguien quiere convencerte de que algo es “normal” cuando tú piensas que está mal, necesitas salir de esa relación lo más pronto posible. Un ejemplo de esto es querer dar un paso más en la relación (ya sea tener relaciones sexuales, conocer a la familia, casarse, etc.) y que la otra persona no esté de acuerdo, y ya sea en un sentido o en el otro, los hagan sentirse mal por no estar listos.

Las relaciones de abuso se pueden dar en cualquier ámbito_ amoroso, laboral, de amistad, etc.

  • Se cuestiona tu salud mental: Frases como “estás mal” o “estás loco” son usadas constantemente. Y en la mente del que abusa, así es. Cuando las cosas no salen como quiere por sus vías de manipulación normales, pueden subir la intensidad cuestionando tu cordura. Tal vez te llamen paranoico, hormonal o demasiado sensible.
  • Dudas de ti mismo: Cuando te dicen las veces suficientes lo mismo, puedes llegar a creerlo. Una exposición constante a ciertos comentarios, va a hacer que cuestiones tu juicio y que eventualmente te rindas y dejes que la otra persona piense por ti.
  • Memoria poco confiable: Quienes abusan suelen tener memoria selectiva, y negar que hicieron o dijeron ciertas cosas cuando se les confronta. Puede incluso presentarse en forma de una promesa que nunca se cumple o que se niega haber hecho.
  • Mentiras piadosas: Aunque normalmente seas una persona que no miente, puedes encontrarte diciendo alguna mentira para evitar confrontaciones o discusiones. La mentira viene motivada por el estrés que genera una posible pelea con quien abusa.
  • No hay una necesidad de ser escuchado: Es natural para el ser humano la necesidad de ser escuchado, pero los hábitos aprendidos y el trauma por estar con una persona abusiva, puede modificar esta naturaleza. Puede hacer que dejes de hablar o de compartir cosas personales con quien abusa de ti, e incluso con otras personas.
  • Te cuestionas tu cordura: Las tácticas manipuladoras pueden cambiar de manera radical la forma en la que una persona piensa. Cuando estás constantemente tratando de terminar una discusión con una persona que abusa de ti, puede volverse fácil simplemente estar de acuerdo con esa persona, en lugar de defender tu punto de vista. El problema es que puede llegar a cambiar también tu verdadero punto de vista, e incluso hacer fácil para el otro hacer que tú asumas la culpa de algo o asumas que estas mal aunque no sea así.
  • Depresión: El desgaste que genera estar en una relación abusiva puede llevar fácilmente a una depresión importante. Estar preguntándote todo el tiempo si estas mal o si estas loco, puede llevar a un sentimiento de desesperanza. Lo peor, es que al plantearte si estas paranoico, o si no te acuerdas de las cosas, sólo vas a darte cuenta de la depresión y no de la relación abusiva en la que estás metido.

Es importante darse cuenta cuando estamos en una relación abusiva en cualquier ámbito de nuestra vida, y tomar acciones una vez que lo sabemos. Lo ideal es salir de esa situación lo más pronto posible y en caso de ser necesario pedir ayuda.

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Maternajes y otras dichas… que sólo se sobreviven con café 

Tener hijos es una de esas cosas que te pueden hacer tremendamente feliz y… miserable. Los arrumacos en la mañana de pronto se diluyen con los berrinches de la tarde, y el orgullo de un desayuno difícil que se comen como si fuera pan dulce se derrite con la negativa rotunda a cualquier cosa que no sea un chocolate después de las 6 de la tarde. 

A veces parece difícil ser feliz siendo madre. Y quien diga lo contrario miente. Lo he visto en la clínica. Lo he visto con mis amigas. Lo he visto en mi familia. Lo he vivido en carne propia. 

Ser madre no es cosa fácil desde ningún punto de vista. Físicamente es muy desgastante, y emocionalmente ni se diga. Gasta tu cuerpo, tu mente, tu corazón, tu vida de pareja, tu bolsillo, tu tiempo, tu autoestima, tu paciencia, tu cabello y tus ideas. Pero alimenta mucho más. 

Uno de los retos más difíciles para mi ha sido ser feliz siendo madre. He tenido momentos de grandes dudas, y grandes enojos en bases diarias. Y al día de hoy, creo que lo que más me ha funcionado es dejar que las cosas fluyan. Como un río. En temporada de lluvias. De otra forma no hay manera porque parece un arroyo que se está secando y absolutamente todo se atora. Esto quiere decir hacer las paces con traer mocos embarrados en el pantalón, no darte cuenta que la lactancia te traiciona en más de un sentido y traes la blusa manchada sin saber a ciencia cierta desde qué hora, saber que tu hijo va a hacer un berrinche en público (más de una vez, y en diferentes intensidades), que vas a perder la paciencia y a gritarle (por nimiedades del estilo de “tiraste la tonta medicina!!!!!” cuando fueron 5 ml, y no la botella entera, cosa que por cierto, también llega a pasar). 

Si, necesitas dejar que las cosas fluyan como un río a punto de desbordarse, para no desbordarte tú. Aunque con los años tomas práctica y empiezas a darte cuenta de que neto hay cosas que no importan, y que tirarte al piso una tarde puede hacer a tu hijo el más feliz. Y eso, por consecuencia, te hace feliz a ti. La verdad es que a veces en la noche pienso que puedo dejar sin lavar los trastes y que no pasa nada, pero en la mañana cuando entro a la cocina me arrepiento como si hubiera dejado los frijoles explotados de la olla exprés una semana. Y eso me pasa sean dos platos, o 20. 

La cosa es, que si me espero a que las cosas a mi alrededor estén en orden y limpias, mi hijo me obedezca en cada orden que le doy y se ría de cada broma que le hago, le guste cada comida que le sirvo, mis perros hagan sus gracias sólo donde deben y dejen de sacar los kleenex del bote de basura, mi esposo llegue siempre temprano de trabajar y además me ayude a recoger la casa, yo tenga el consultorio lleno y 8 cursos agendados y a su máxima capacidad, una entrada en cada uno de mis blogs, y haya visto o hablado con una amiga… bueno, no voy a ser feliz nunca. Por que ahí está el problema. Que a veces esperamos mucho de todo. De nuestro alrededor y de las personas que conviven con nosotros. Yo podría esperar todo eso, pero por mucho que lo desee no creo que se cumpla todo al mismo tiempo, porque la vida no funciona así, por lo menos no para mi ni para nadie que conozca. La felicidad la tengo que encontrar en otro lado, en otra cosa… O mejor dicho, no la tengo que encontrar en ningún lado, ni por nada ni por nadie, sino por sí misma. Porque si yo me puedo sentir feliz porque sí, con eso, y una taza de café, ya la hice.