Psicoterapia

Rompiendo ciclos familiares

Romper los patrones familiares puede ser la labor más importante que hagas… y la más desafiante.

Es fácil creer que al salir de nuestra casa de la infancia y embarcarnos en la aventura de la vida adulta, nos hemos salido también de los patrones familiares dañinos. Sin embargo, al mirarnos de cerca a nosotros mismos, podemos descubrir que nuestros comportamientos y creencias son, todavía, esos que nos impusieron nuestros padres durante nuestra juventud, o nuestros abuelos, o tíos… o esas generaciones por arriba de nosotros que nos criaron. No importa quién haya sido, todos cargamos con creencias que nos han heredado. Podemos encontrar que estamos perpetuando ciclos de generaciones previas de manera inconsciente, como por ejemplo, el miedo a tener lo suficiente, no mostrar afecto, guardar secretos.

Y sin embargo, se puede evitar la transmisión de esos patrones negativos de una generación a otra. Es posible convertirnos en el punto final en el cual los ciclos familiares negativos se ven extintos y acabar con su influencia. Romper con el patrón es cuestión de superar los valores impresos en nosotros hace mucho tiempo y reemplazarlos con amor, tolerancia y conocimiento consciente.

Aunque hayas lidiado con los efectos acumulativos de los ciclos familiares que fueron la expresión de estilos de vida establecidos y un reflejo de la lucha que tus ancestros fueron forzados a aguantar, tú puedes liberarte de los efectos de tu historia familiar. La voluntad que tienes para despojarte de estas viejas y oscuras formas de energía y avanzar hacia adelante a una nueva y amorosa energía, pueden convertirse en una forma de Epifanía. Un día tal vez simplemente te des cuenta de que ciertos aspectos de tu vida temprana tienen un efecto negativo en tu salud, tu felicidad y tu habilidad para evolucionar como individuo. O puede ser que te des cuenta de que para poder trascender estos antiguos patrones y creencias limitantes, comportamiento irracional y emociones artificiales, tienes que cuestionar tus valores y examinar a profundidad cómo tu familia ha impactado en tu personalidad. Sólo cuando entiendas como los ciclos familiares han influenciado tu vida, podrás liberarte de esos ciclos.

Para poder cambiar de verdad, tienes que darte permiso de cambiar. Romper los patrones familiares no es un acto de rebeldía o traición. Es importante que confíes en ti de manera implícita al determinar qué comportamientos y creencias son los que te ayudarán a reescribir el sistema de valores generacionalmente impuesto que limita tu potencial individual.

Al romper tus ciclos familiares negativos, descubrirás que tu habilidad para expresar tus emociones y necesidades crecerá exponencialmente y que te embarcarás en un viaje que te llevará a tener un mayor bienestar que puede impactarte no sólo a ti, sino a quienes vienen detrás de ti,

Sin categoría

Encuentra el equilibrio con tu pareja

En las relaciones a largo plazo es necesario regresar a los básicos de manera regular, para encontrar juntos el equilibrio nuevamente.

Cualquier persona que ha estado en una relación a largo plazo, sabe que hay épocas en las que hay mucha cercanía, armonía, intimidad… y otras en las que se abre una brecha, las cosas parecen no fluir y pareciera perderse lo que nos une. Al principio de la relación, hay una intensa intimidad, necesaria para dar las bases para una relación a largo plazo. Es como los niños, los cachorros o las plantas pequeñas… simplemente al inicio, se necesitan más cuidados y atención para dar fuerza para el desarrollo de la vida. Las relaciones de pareja son lo mismo, es ese inicio el que da la fuerza, la base, para que pueda desarrollarse.

Una vez pasado ese tiempo, cuando la relación parece más segura, es natural que los miembros de la pareja empiecen a poner atención en el mundo otra vez, a salir con amigos, hacer actividades solos, pasar tiempo con la familia. Esto es natural, incluso sano. Sin embargo, para que una relación a largo plazo funcione, regresar el uno al otro de manera periódica con esa intensidad inicial, curiosidad, atención y ganas de nutrir el vínculo, es esencial.

En el mundo actual, ocupado y demandante, lleno de obligaciones y oportunidades, es fácil perder de vista nuestras relaciones más importantes, pensando que se van a conservar intactas. Siempre suena bien cuando pensamos en sorprender a nuestra pareja o acordar citas semanales, pero la mayoría de las veces, la vida no nos deja. Y nos consolamos pensando que el amor que sentimos es suficiente para que la relación sobreviva sin atención. Pero incluso el hijo adulto más independiente necesita hablar con sus padres de vez en cuando, el perro mejor educado necesita cuidados, y el árbol más grande y fuerte necesita agua para prosperar.

Una de las mejores maneras de nutrir nuestra relación de pareja es la comunicación. Si sientes que ha crecido la distancia entre tú y tu pareja, tal vez puedas construir un puente entre ustedes hablando de cómo te sientes. En la medida de lo posible, deja de lado la culpa y el resentimiento. Enfócate en lo positivo, en que quieres construir ese puente, en que quieres acercarte a tu pareja y recuperar la cercanía. Algunas veces, el hecho de reconocer que hay una distancia, ayuda a dar balance de nuevo a la relación. Otras veces, se necesita mayor esfuerzo y atención. Tal vez hacerse un tiempo para hablar y encontrar una solución juntos. Recuerden ser compasivos uno con el otro. Están en el mismo barco, tratando de encontrar un equilibrio entre la distancia y la cercanía, para mantener su relación sana y próspera. Si no pueden solos, busquen ayuda. Expresen fe y confianza uno en el otro, y disfruten el vaivén y la lenta danza que puede haber entre ustedes.

Sin categoría

Deja de odiarte

Ha habido periodos en mi vida en los que me he odiado a mi misma. Sólo de verme en el espejo cruzaban 87 pensamientos negativos, y de ver una foto podía encontrarme 18 defectos solo de los hombros para arriba. Y no sólo era la parte física, odiaba mi mente, mis miedos, mis sentimientos, y mis pensamientos. Mi corazón estaba lleno de críticas y juicios, era como ser bulleada por la niña más cruel de la escuela pero sin descansar en las tardes o los fines de semana. Yo era mi peor bully.

El autodesprecio… un lugar del que no hablamos de manera sincera tanto como se necesita y del que se piensa que es imposible salir, como si fuera nuestro karma.

Estamos viviendo un momento en el que estamos rodeados de frases de moda de auto cuidado y amor a uno mismo, yo misma lo hago, diario las pienso, las pongo en una imagen bonita y las comparto… pero… P-E-R-O… ¿sirve? ¿alguien se siente más seguro de si mismo o más feliz? Algunas personas tal vez si, otras tal vez alcancen a pensar en si mismos diferente (por lo menos un ratito), tal vez alguien busque ayuda a partir de eso… El problema es que al hablar de auto cuidado y amor a uno mismo no es suficiente, incluso algunas de las cosas que pretendemos como auto cuidado pueden llevarnos a pensar incluso peor de nosotros mismos cuando no están alimentadas de sinceridad e integridad.

Ser tu propio amigo es más que consentirte con indulgencias o lavarte el coco tú solito. Cuando somos amigos de nosotros mismos, podemos disfrutar no tener plan el viernes en la noche y andar sin maquillaje el domingo. Significa que te sientes cómodo de quedarte en casa sin la necesidad de ver Netflix todo el día mientras te comes un bote de helado, o sentirte de la misma manera, cómodo, saliendo si tienes ganas.

Es porque nos gustamos a nosotros mismos. Disfrutamos de nuestra propia compañía.

Significa pasar menos tiempo justificando nuestras decisiones, porque tenemos más seguridad en lo que queremos. No tenemos que saturar nuestra agenda con compromisos sociales o eventos del trabajo para sentirnos importantes.

Y, significa que no necesitamos estarnos reasegurando a nosotros mismos constantemente con frases que a veces ni siquiera nos llenan de manera genuina. Significa que no necesitamos depender de otras personas para que nos validen. Significa que no necesitamos darle gusto a todo el mundo para abrirnos paso en nuestras relaciones.

Hace unos años, empecé el viaje más importante de mi vida: conocerme… con la esperanza de dejar atrás a la bully que era para mi misma.

Algunas de las cosas más importantes que hice:

Invertí tiempo

Cuando queremos conocer gente, salimos. Cuando buscamos pareja, vamos a varias citas. Si vamos a ver a alguien cercano a nuestro corazón que vive lejos, nos enganchamos en conversaciones de calidad.

Sabemos que llegar a conocer a una persona toma tiempo, y elegimos invertirlo. Salimos, probamos cosas nuevas, y compartimos nuestros lugares y cosas favoritos. Abrimos una parte de nosotros mismos para que nos puedan conocer.

¿Y si eligiéramos invertir tiempo en nosotros mismos de esta manera?

Ve a ver la película que quieres ver, o come en un lugar que llevas un rato queriendo probar, busca tu lugar favorito para ver el atardecer, ve a terapia por gusto, no sólo cuando lo necesitas desesperadamente, haz tiempo para encontrar un hobby que te llene, sal sin tu teléfono, escucha tus pensamientos mientras haces quehaceres, siéntate en tu silla favorita 10 minutos, solo porque es tu silla favorita y la quieres disfrutar.

Para conocernos, tenemos que pasar tiempo con nosotros mismos, escuchar nuestros pensamientos y poner atención. Cuando nos tratamos a nosotros mismos con calidad, en lugar de indiferencia, nos damos la oportunidad de ver lo que somos.

Puse atención a mi lengua y mande a la goma las mentiras

Lo que nos decimos a nosotros mismo, y lo que decimos de nosotros mismos, importa.

Imagina estos tres tipos de amistades: el que te sigue todo el día para decirte cosas negativas y criticarte; el amigo que te miente constantemente y se justifica para mentir; el amigo positivo y lleno de energía al punto de la locura.

Uff. Ninguna de estas amistades son sanas. Probablemente no conservaríamos a ninguno de estos amigos en la vida real.

En las amistades genuinas, alentamos y animamos a nuestros amigos. Les damos el beneficio de la duda. Somos honestos. Vemos más allá de sus defectos y elegimos sus cosas buenas. Compartimos lo bueno y lo malo, emociones y experiencias, para apoyarnos.

Deberíamos tratarnos a nosotros mismos igual.

Dejé de esperar que TODOS me aceptaran (y me quisieran)

Cuando empecé a pasar más tiempo sola, me di cuenta de lo mucho que había aprendido a depender de la validación externa. Pero sentada en mi mecedora al final del día, yo sola, no podía esconder mis pensamientos o mi personalidad en conversaciones agradables, bromas o tratando de darle gusto a alguien más. Bajándole un poco a las redes sociales, tuve menos likes y validación instantánea. Con estas muletas sosteniéndome, aprendí que la aceptación de los otros no es un fundamento sólido para una persona.

Simplemente no lo es. No como adulto.

Nadie puede querernos lo suficiente como para que nos queramos sólo por eso. No hay cumplidos, invitaciones o porras digitales que alguien pueda echarte suficientes para que nuestro cerebro deje de creer lo que nosotros mismos le decimos.

Incluso si fuera posible, no podemos depender de ellos las 24 horas del día para darnos un suministro de confianza al cual recurrir un miércoles cualquiera a las 7:30 cuando entremos en crisis. Sería pedir demasiado.

Vivimos en nuestro propio cuerpo. Ocupamos nuestra propia mente. Somos los mejores candidatos para conocernos a nosotros mismos y ser nuestros mejores amigos. Somos responsables de sentirnos bien en nuestra propia piel y con respecto a nosotros mismos.

Evité la evitación… y dejé todas las distracciones

En nuestro camino a conocernos a nosotros mismos, en algún momento tendremos que enfrentar lo difícil.

Esos defectos que nos hacen corto circuito y nos ponen fuchi. Los errores que nos parecen imperdonables. Los pensamientos que sabemos que no son sanos pero que no hemos podido mejorar.

Puede ser incómodo, y dar mucho trabajo. Habrá momentos difíciles y días en los que tendremos que enfrentarnos a cosas de nosotros mismos que no nos gustan.

Puede ser un lunar. Una ceja chueca. Algo que dijiste en la junta de la 1:00 y que te hizo sentir mal. Los pensamientos oscuros que tienes de ti mismo.

Nuestros demonios no se van a ir solos, tenemos que enfrentarlos. Sin excusas. Sin evitaciones. Sin distracciones.

Es como enfrentarte al Coco, a ese que se esconde en tu closet y que has estado evitando por meses, viéndolo a los ojos y decirle “ya te vi, y me das miedo, pero estoy lista para enfrentarte y aceptar que estas en el closet de mi cuarto”.

Claro que en la vida real sonaría más a algo así como “Dije una tontería. Siempre me apanico con X persona y me pasó hoy otra vez, pero ya pasó y puedo intentarlo de nuevo después”.

Tal vez el lunar todavía exista, la ceja nunca se enderece y digamos tonterías muchas veces más… pero nuestra conversación mental con respecto a esos temas puede cambiar.

Enfréntalo. Escucha tus juicios. Experimenta tu reacción emocional. Y enfréntalo más. Da un paso atrás y observa el panorama más grande. Cuando enfrentamos a nuestros demonios, empezamos a transformar nuestra relación con nosotros mismos.

Y no tenemos que seguir teniéndoles miedo.

Decidí ya no aceptar el bullying

No hay virtud en el autodesprecio. Odiarnos a nosotros mismos no es humildad. Es bullying.

Con tantas cosas bonitas, divertidas, interesantes e importantes que hacer en este mundo, no deberíamos desperdiciar el tiempo en la vorágine del autodesprecio. Podemos decidir que ya no vamos a aceptar ser bulleados.

En algún punto, debemos aceptar la responsabilidad que tenemos de cultivar la amistad con nosotros mismos y rechazar el bullying que nos hacemos. Nadie puede hacer eso por nosotros. Es una labor propia.

Toma tiempo, y cuesta trabajo. No siempre lo hacemos bien y no nos vamos a convertir en nuestro mejor amigo de manera automática.

Pero, con un poco de paciencia, un poco de atención, un poco de armonía, podemos aprender a ver nuestras fortalezas y nuestro progreso, en lugar de nuestros errores y defectos. Podremos disfrutar nuestras decisiones y logros, en lugar de vivir en la comparación con los demás. Podemos sentirnos completos y disfrutar quienes somos… como somos.

Tener paz… se siente bien.

Sin categoría

Juicio u Opinión

El juicio nos cierra y es la última palabra, la opinión nos deja el corazón abierto y dispuestos al cambio.

La mayoría de nosotros entendemos que cuando juzgamos a alguien, o alguien nos juzga, es una experiencia emocional negativa. Como resultado, naturalmente queremos evitar ser críticos, pero esto se vuelve confuso cuando sentimos que debemos reprimir los pensamientos que podrían estar, de hecho, dándonos una guía. Por ejemplo, podríamos conocer a una nueva persona y tratar de reprimir un sentimiento negativo acerca de ella, pensando que no queremos caer en la trampa del juicio o la crítica. Aunque más tarde, podría resultar que haber prestado más atención a ese pensamiento, habría ayudado, a nosotros o a alguien más, a cuidarse.

Es importante aprender a distinguir una corazonada u opinión, del juicio, o corremos el resigo de no escuchar nuestra intuición y no permitirnos tener opiniones. Tanto la guía interior como las opiniones nos ayudan a interactuar de una manera más inteligente con el mundo, así que no deberíamos descartarlas por evitar ser críticos. Nuestra intuición normalmente llega de golpe, como un flashazo, y a veces tiene algún componente físico, como una sensación en el estómago, sudor en las manos o un escalofrío. Cuando usamos esta información para ayudarnos a sobrellevar una situación, nos vemos beneficiados. De manera similar, tener una opinión acerca de una persona o una idea nos permite conversar acerca de ello de manera centrada y con intención. Escuchar tu intuición y formarte una opinión son resultados positivos de nuestra habilidad para interpretar la información que llega a nuestra vida.

En cambio, cuando hacemos un juicio, tratamos de tener la última palabra sobre si algo o alguien es bueno o malo. Los juicios o críticas nos cierran en lugar de abrirnos. Las opiniones tienen una cualidad mucho más ligera, y son sujetas a cambio. Una vez que establecimos un juicio no hay espacio a conversar o a consideraciones, mientras que las opiniones nos invitan a poder debatir y platicar. La intuición nos da una guía momento a momento, pero, a diferencia del juicio, no da un decreto final. En otras palabras, es muy sano, e importante, estar abiertos a la información que recibimos y permitirnos procesar esa información. Mientras nos mantengamos abiertos y fluidos, podemos confiar en que no hemos caído en la trampa del juicio.

duelo

A veces los recuerdos duelen

Durante Navidad y conforme el final del año se acerca, muchas personas pueden vivir un recrudecimiento del duelo al recordar momentos que pasaron con alguien a quien aman y que murió. La pérdida y el duelo están entre las emociones más poderosas que podemos experimentar. Cuando el duelo se revive, en particular en estas fechas, puede ser confuso y abrumador.

Durante los días festivos, los síntomas del duelo que habían ido cediendo pueden regresar de pronto, y puede parecer que estamos en la parte más intensa del duelo de nuevo. Esta experiencia es una especie de reacción de aniversario o duelo de aniversario. 

Todo el primer año después de perder a alguien, es el más desafiante, ya que vamos viviendo por primera vez muchas fechas sin la persona que amamos. Su primer cumpleaños en el que no está, la primera navidad, el primer año nuevo…  Uno de los procesos necesarios para un duelo sano es el reajuste a un mundo en el que no existe esa persona, y este es, tal vez, el reto más grande en ese primer año después de su muerte.

Es común que vayamos experimentando oleadas que van del dolor a la sensación de estar abrumados, o que nos sintamos desorganizados, como parte del proceso de ajuste. Aunque estas emociones pueden aparecer durante muchos años después de la muerte de una persona amada, se sienten cada vez menos intensamente. Estos aniversarios o fechas especiales pueden ser particularmente difíciles, ya que nos anticipamos a su llegada. 

Los síntomas de un duelo de aniversario pueden incluir ansiedad, enojo y dificultad para dormir, incluyendo despertar muy temprano o problemas para conciliar el sueño, tristeza, llanto, fatiga, dificultad para concentrarse, o pérdida de interés en actividades sociales. Además de esto, puede haber otros síntomas que no sean de carácter emocional. Muy seguido, hay recuerdos intrusivos de la pérdida, o de celebraciones anteriores. 

En el fondo, lo más difícil de la pérdida, es que nunca terminamos por completo el duelo cuando muere alguien muy significativo para nosotros. Sin embargo, hay muchas maneras de vivir con la pérdida sin sufrirla. Es importante saber que el retorno del duelo es una parte normal del proceso de sanar. 

Aquí hay algunas sugerencias para lidiar con el duelo en los días festivos:

  • Cambia un poco la manera en la que hacían las cosas: si siempre se reunían en tu casa para cenar, organiza la cena en otro lugar, o haz un desayuno al día siguiente.
  • Considera ayudar a alguien en necesidad, y ofrecer esa obra de caridad a la persona que amas.
  • Haz uso de tu sistema de apoyo, ponte en contacto con otras personas que ames, amigos o familiares, y diles lo que te está pasando. Date permiso de no asistir a todas las reuniones sociales o familiares conforme te sientas. Sé consciente de tu sistema de apoyo en estos tiempos, y mantente conectado.
  • Ve con un terapeuta o a un grupo de apoyo.
  • Sé gentil contigo y cuida tus recuerdos. Puedes elegir en qué recuerdos enfocarte y cuáles dejar ir si te lastiman.
  • Busca recuerdos felices que te ayuden con el dolor de la pérdida.
  • Date un espacio para recordar y dejarte sanar de manera regular. Usa este tiempo de manera consciente. A algunas personas les ayuda imaginar una especie de contenedor lleno de estos recuerdos que pueden abrir o cerrar a voluntad.
  • Puedes hacer memoriales para dar cuenta de lo que pasó, como misas, altares o rituales, que tengan una carga emocional importante para ti. Refúgiate en tu cultura, tradiciones familiares, religiosas o espirituales para guiarte en la creación de una remembranza significativa.

Date permisos, deja que tu duelo siga su curso, de manera sana, de manera que te vayas sintiendo mejor, pero también recuerda que TÚ estás aquí, y tienes derecho de disfrutar tu vida.

Sin categoría

El flujo del amor

Encontré este pequeño texto, y me pareció maravilloso. Las relaciones amorosas son un tema constante e importante en la psicoterapia, fuente de fuertes conflictos, y de grandes satisfacciones, de enojo y frustración pero también de sensación de plenitud. Al respecto se los comparto:

EL FLUJO Y REFLUJO DE LAS MAREAS

Cuando amas a alguien, no lo amas todo el tiempo exactamente del mismo modo momento a momento. Es imposible y es una mentira pretenderlo.Y precisamente esto es exactamente lo que demandamos. Tenemos muy poca fe en el flujo y reflujo de la vida, amor y relaciones. Brincamos con el flujo de la marea y nos resistimos al reflujo con terror cuando mengua. Sentimos miedo de que nunca vuelva. Insistimos en la permanencia, duración y continuidad; cuando la única continuidad posible en la vida, como en el amor, es el crecimiento, la fluidez y la libertad. La unica seguridad real es no dominar o poseer, no demandar ni esperar, no mirar atrás con nostalgia ni hacia delante con temor y anticipación. Las relaciones son como islas uno debe aceptarlas en el aquí y ahora con sus limites rodeadas e irrumpidas por el mar continuamente visitadas y abandonadas por las mareas.

Anne Morrow Lindberg

¿No está maravilloso?

Sin categoría

Relaciones abusivas y chantaje emocional

Relaciones abusivas

¿Te has preguntado si estás en una relación abusiva?

El mero hecho de que te lo preguntes, ya debería de prender un foco rojo en tu mente. Una de las características de este tipo de relación es el chantaje.

Chantajear a alguien es manipularlo hasta hacerlo cuestionarse a sí mismo. Esto se ve en las relaciones abusivas e, incluso una vez terminada la relación, los efectos del chantaje siguen vigentes por mucho tiempo. Es por esto que es importante identificar estas relaciones tan pronto como sea posible y eliminarlas de tu vida.

El chantaje es una forma de abuso que da al que abusa el poder, y a la víctima la lleva a cuestionarse sus propios pensamientos.

Aquí algunas señales de que estás en una relación de abuso, chantaje y/o manipulación:

  • Tus miedos son usados en tu contra: Las personas abusivas a menudo buscan obtener mucha información de ti para después usarla en tu contra. Toman nota de tus vulnerabilidades. El abusador quiere sentirse mejor que tú, y asegurarse de que tú lo ves de esa manera también. Por ejemplo, si no te sientes a gusto con tu cuerpo, podría burlarse de eso y señalar personas que tú puedas ver como más bonitas o con mejor cuerpo.
  • Te hacen pensar que no te conoces a ti mismo: Actúan como si te conocieran mejor de lo que tú te conoces a ti mismo, haciéndote dudar de tus pensamientos y emociones. A veces usan esto para acusarte de mentir.
  • El significado de lo que es “normal” cambia: Esta es una de las señales más claras en las relaciones de abuso. Si alguien quiere convencerte de que algo es “normal” cuando tú piensas que está mal, necesitas salir de esa relación lo más pronto posible. Un ejemplo de esto es querer dar un paso más en la relación (ya sea tener relaciones sexuales, conocer a la familia, casarse, etc.) y que la otra persona no esté de acuerdo, y ya sea en un sentido o en el otro, los hagan sentirse mal por no estar listos.

Las relaciones de abuso se pueden dar en cualquier ámbito_ amoroso, laboral, de amistad, etc.

  • Se cuestiona tu salud mental: Frases como “estás mal” o “estás loco” son usadas constantemente. Y en la mente del que abusa, así es. Cuando las cosas no salen como quiere por sus vías de manipulación normales, pueden subir la intensidad cuestionando tu cordura. Tal vez te llamen paranoico, hormonal o demasiado sensible.
  • Dudas de ti mismo: Cuando te dicen las veces suficientes lo mismo, puedes llegar a creerlo. Una exposición constante a ciertos comentarios, va a hacer que cuestiones tu juicio y que eventualmente te rindas y dejes que la otra persona piense por ti.
  • Memoria poco confiable: Quienes abusan suelen tener memoria selectiva, y negar que hicieron o dijeron ciertas cosas cuando se les confronta. Puede incluso presentarse en forma de una promesa que nunca se cumple o que se niega haber hecho.
  • Mentiras piadosas: Aunque normalmente seas una persona que no miente, puedes encontrarte diciendo alguna mentira para evitar confrontaciones o discusiones. La mentira viene motivada por el estrés que genera una posible pelea con quien abusa.
  • No hay una necesidad de ser escuchado: Es natural para el ser humano la necesidad de ser escuchado, pero los hábitos aprendidos y el trauma por estar con una persona abusiva, puede modificar esta naturaleza. Puede hacer que dejes de hablar o de compartir cosas personales con quien abusa de ti, e incluso con otras personas.
  • Te cuestionas tu cordura: Las tácticas manipuladoras pueden cambiar de manera radical la forma en la que una persona piensa. Cuando estás constantemente tratando de terminar una discusión con una persona que abusa de ti, puede volverse fácil simplemente estar de acuerdo con esa persona, en lugar de defender tu punto de vista. El problema es que puede llegar a cambiar también tu verdadero punto de vista, e incluso hacer fácil para el otro hacer que tú asumas la culpa de algo o asumas que estas mal aunque no sea así.
  • Depresión: El desgaste que genera estar en una relación abusiva puede llevar fácilmente a una depresión importante. Estar preguntándote todo el tiempo si estas mal o si estas loco, puede llevar a un sentimiento de desesperanza. Lo peor, es que al plantearte si estas paranoico, o si no te acuerdas de las cosas, sólo vas a darte cuenta de la depresión y no de la relación abusiva en la que estás metido.

Es importante darse cuenta cuando estamos en una relación abusiva en cualquier ámbito de nuestra vida, y tomar acciones una vez que lo sabemos. Lo ideal es salir de esa situación lo más pronto posible y en caso de ser necesario pedir ayuda.