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¿Con qué te llenas?

¿Has notado que en un solo día, te invitan infinidad de veces a comprar, consumir o comer? Un anuncio, una persona, un post en tus redes sociales… todo el tiempo, nos vemos bombardeados por invitaciones a comprar. Puede ser comida, o cualquier objeto que no necesitamos, que incluso, nos invitan a comprar con dinero que no tenemos. Ahora, lo más interesante… ¿cuántas de esas veces caemos? ¿Son muchas? Si tu respuesta es que sí, podrías estar tratando de llenar un hueco interno, que si te tomas tiempo para examinar, te darás cuenta de que comprar no es la solución para llenarlo. Una señal de esto es lo rápido que se va la sensación de alegría que tuvimos al comprar, o a ingerir esa comida, y la necesidad de hacerlo de nuevo. Esto es un síntoma de des-conexión con nosotros mismos, así que el primer paso para remediarlo es re conectarnos.

Cuando conectamos con nosotros mismos, tenemos acceso a una especie de plenitud, y conectamos con lo que nos rodea, las personas y la naturaleza. Muchas veces tratamos de llenarnos “por fuera”, en todo eso externo que consumimos, en lugar de mirar hacia dentro. Una vez que decidimos re conectar, tenemos la posibilidad de ver nuestro comportamiento desde otro lugar mucho más profundamente dentro de nosotros. Podemos ver, sin juzgarnos, nuestros pensamientos y sentimientos cada vez que vamos a caer en una indulgencia, para tratar de encontrar un patrón. Si ponemos atención y llevamos un registro de estas observaciones, es más fácil que nos mantengamos a raya de las compras y las ingestas impulsivas.

Muchas veces, el aburrimiento es la causa principal para el deseo de comprar o comer. Pero si nos conectamos con nosotros mismos, con nuestra intuición, podemos tomar mejores decisiones, que nos lleven a un lugar donde nuestra energía pueda ser mejor utilizada. Podemos sustituir el aburrimiento con meditación, ejercicio, psicoterapia, alguna clase o proyecto, buscando un nuevo trabajo o involucrándonos en algún voluntariado. Podemos planear un viaje. Algo que nos inspire a movernos en la dirección que queremos. Cuando tenemos claro el lugar en el que queremos estar, dejamos que nos consuma la labor de la creación de esa meta, en lugar de que nos consuma la necesidad de llenar un hueco con cosas que nunca nos van a satisfacer.

Psicoterapia

Rompiendo ciclos familiares

Romper los patrones familiares puede ser la labor más importante que hagas… y la más desafiante.

Es fácil creer que al salir de nuestra casa de la infancia y embarcarnos en la aventura de la vida adulta, nos hemos salido también de los patrones familiares dañinos. Sin embargo, al mirarnos de cerca a nosotros mismos, podemos descubrir que nuestros comportamientos y creencias son, todavía, esos que nos impusieron nuestros padres durante nuestra juventud, o nuestros abuelos, o tíos… o esas generaciones por arriba de nosotros que nos criaron. No importa quién haya sido, todos cargamos con creencias que nos han heredado. Podemos encontrar que estamos perpetuando ciclos de generaciones previas de manera inconsciente, como por ejemplo, el miedo a tener lo suficiente, no mostrar afecto, guardar secretos.

Y sin embargo, se puede evitar la transmisión de esos patrones negativos de una generación a otra. Es posible convertirnos en el punto final en el cual los ciclos familiares negativos se ven extintos y acabar con su influencia. Romper con el patrón es cuestión de superar los valores impresos en nosotros hace mucho tiempo y reemplazarlos con amor, tolerancia y conocimiento consciente.

Aunque hayas lidiado con los efectos acumulativos de los ciclos familiares que fueron la expresión de estilos de vida establecidos y un reflejo de la lucha que tus ancestros fueron forzados a aguantar, tú puedes liberarte de los efectos de tu historia familiar. La voluntad que tienes para despojarte de estas viejas y oscuras formas de energía y avanzar hacia adelante a una nueva y amorosa energía, pueden convertirse en una forma de Epifanía. Un día tal vez simplemente te des cuenta de que ciertos aspectos de tu vida temprana tienen un efecto negativo en tu salud, tu felicidad y tu habilidad para evolucionar como individuo. O puede ser que te des cuenta de que para poder trascender estos antiguos patrones y creencias limitantes, comportamiento irracional y emociones artificiales, tienes que cuestionar tus valores y examinar a profundidad cómo tu familia ha impactado en tu personalidad. Sólo cuando entiendas como los ciclos familiares han influenciado tu vida, podrás liberarte de esos ciclos.

Para poder cambiar de verdad, tienes que darte permiso de cambiar. Romper los patrones familiares no es un acto de rebeldía o traición. Es importante que confíes en ti de manera implícita al determinar qué comportamientos y creencias son los que te ayudarán a reescribir el sistema de valores generacionalmente impuesto que limita tu potencial individual.

Al romper tus ciclos familiares negativos, descubrirás que tu habilidad para expresar tus emociones y necesidades crecerá exponencialmente y que te embarcarás en un viaje que te llevará a tener un mayor bienestar que puede impactarte no sólo a ti, sino a quienes vienen detrás de ti,

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Encuentra el equilibrio con tu pareja

En las relaciones a largo plazo es necesario regresar a los básicos de manera regular, para encontrar juntos el equilibrio nuevamente.

Cualquier persona que ha estado en una relación a largo plazo, sabe que hay épocas en las que hay mucha cercanía, armonía, intimidad… y otras en las que se abre una brecha, las cosas parecen no fluir y pareciera perderse lo que nos une. Al principio de la relación, hay una intensa intimidad, necesaria para dar las bases para una relación a largo plazo. Es como los niños, los cachorros o las plantas pequeñas… simplemente al inicio, se necesitan más cuidados y atención para dar fuerza para el desarrollo de la vida. Las relaciones de pareja son lo mismo, es ese inicio el que da la fuerza, la base, para que pueda desarrollarse.

Una vez pasado ese tiempo, cuando la relación parece más segura, es natural que los miembros de la pareja empiecen a poner atención en el mundo otra vez, a salir con amigos, hacer actividades solos, pasar tiempo con la familia. Esto es natural, incluso sano. Sin embargo, para que una relación a largo plazo funcione, regresar el uno al otro de manera periódica con esa intensidad inicial, curiosidad, atención y ganas de nutrir el vínculo, es esencial.

En el mundo actual, ocupado y demandante, lleno de obligaciones y oportunidades, es fácil perder de vista nuestras relaciones más importantes, pensando que se van a conservar intactas. Siempre suena bien cuando pensamos en sorprender a nuestra pareja o acordar citas semanales, pero la mayoría de las veces, la vida no nos deja. Y nos consolamos pensando que el amor que sentimos es suficiente para que la relación sobreviva sin atención. Pero incluso el hijo adulto más independiente necesita hablar con sus padres de vez en cuando, el perro mejor educado necesita cuidados, y el árbol más grande y fuerte necesita agua para prosperar.

Una de las mejores maneras de nutrir nuestra relación de pareja es la comunicación. Si sientes que ha crecido la distancia entre tú y tu pareja, tal vez puedas construir un puente entre ustedes hablando de cómo te sientes. En la medida de lo posible, deja de lado la culpa y el resentimiento. Enfócate en lo positivo, en que quieres construir ese puente, en que quieres acercarte a tu pareja y recuperar la cercanía. Algunas veces, el hecho de reconocer que hay una distancia, ayuda a dar balance de nuevo a la relación. Otras veces, se necesita mayor esfuerzo y atención. Tal vez hacerse un tiempo para hablar y encontrar una solución juntos. Recuerden ser compasivos uno con el otro. Están en el mismo barco, tratando de encontrar un equilibrio entre la distancia y la cercanía, para mantener su relación sana y próspera. Si no pueden solos, busquen ayuda. Expresen fe y confianza uno en el otro, y disfruten el vaivén y la lenta danza que puede haber entre ustedes.