Feliz porque sí

Un lugar para volver a ti

  • 6 cositas para amar más tu cuerpo

    Amar y aceptar el cuerpo es una labor complicadísima en los tiempos actuales. Se ha discutido mucho de la influencia de los medios, la moda, las vidas aparentemente perfectas de influencers e instagrammers, y las altas expectativas sociales con respecto a lo que menos les pertenece: nuestro cuerpo.

    El cuerpo se empieza a volver un lugar ajeno, a los ojos del mundo, donde en lugar de sentirnos en casa, nos sentimos incómodos y observados. Es por esto en parte que se vuelve tan complejo conectar con nuestro propio cuerpo de manera sana.

    Pero hay algunas cosas muy sencillas que podemos hacer para amarlo más:

    1. Observa a un niño

    Observar a un niño y observar su cuerpo es una experiencia esclarecedora para cualquiera, observar la belleza que tiene cada etapa. Las manos y los pies de un recién nacido, la sorpresa de un bebé cuando gatea por primera vez, la voz y sus cambios, la adorable torpeza de los chicos de primaria, el cuerpo suave de los adolescentes… La capacidad de los niños para disfrutar su cuerpo y sus capacidades. Los niños no cuestionan, disfrutan la perfección de su cuerpo y sus cambios a veces bruscos y a veces imperceptibles.

    Pensar en la formación del cuerpo es impresionante: de una célula microscópica nacen huesos y sangre, florece un corazón, crecen músculos, grasa, pelo, ojos y dedos. Crecen hasta salir de otro cuerpo para seguir creciendo hasta que dejan de crecer… y aún así, los cuerpos siguen reemplazándose a sí mismos. Nuestro cuerpo es un milagro en movimiento

    2. Aprende de la confianza de los árboles

    Observa los árboles… sus troncos, gruesos, asoleados, que toman formas únicas e irrepetibles. Perfectamente plantados en la tierra, con raíces extendiéndose de maneras intrincadamente hermosas. Con sus copas flexibles, capaces de moverse con el viento, con cada hoja igualmente única. Creciendo en lugares inhóspitos y en lugares ideales. Alimentándose de la lluvia abundante o de una simple llovizna. Confiando en la vida.

    3. Piérdete en las profundidades de tu cuerpo.

    Observa tus manos, tus pies. Ve la piel, como es distinta en cada parte de cuerpo, con una función diferente, gruesa en las palmas, delgadísima en los párpados, velluda donde necesitamos protección, lampiña donde necesitamos agarre. Imagina lo que hay debajo de tu piel, las venas, y las intrigantes arañas que forman, llevando y trayendo todo lo que necesitas, y más abajo, tus músculos, pequeños y ágiles, grandes y fuertes, y sumérgete más… hasta los huesos, y más allá, hasta tus células y sus componentes.

    4. Haz algo que amaste a los 5 años

    Patinar, bailar, correr colina abajo, trepar en algún lugar, tirarte en el piso. Recuerda lo que es disfrutar tu cuerpo y sus capacidades.

    5. Haz algo que ya no vayas a poder hacer a los 90

    Camina por un bosque oliendo la tierra y las hojas, flota en el mar con los ojos cerrados dejando que el calor del sol te penetre, acomoda los muebles de tu casa como a ti te gusta… Agradece el cuerpo que tienes hoy, ese corazón que hace bum bum bum sin descansar, esos pulmones que mueven tu pecho día y noche sin que tengas que poner atención en ello, disfruta la maquinaria perfecta que es tu cuerpo, la sinfonía de células que eres.

    6. Piensa que cuando te mueras, no va a importar cómo te veías a los 15, 26, 42 o 60

    Sólo va a importar los recuerdos que tu cuerpo, tan perfecto como es hoy, te dejó crear.

  • Mejor a favor que en contra

    Creas mejor energía cuando estás a favor de algo, que cuando estás en contra.

    Como seres humanos, no podemos evitar ser víctimas de nuestras propias preferencias. Sin embargo, si tenemos control sobre cómo se manifiesten en nuestra vida. Cada valor que sostienes, es una expresión de una de dos, apoyo u oposición, y es nuestra perspectiva la que determina si estamos a favor o en contra de algo. Una situación con la que todos estamos familiarizados: podemos poner nuestra energía e intención en actividades que promuevan la paz en lugar de utilizar nuestros recursos para hablar en oposición a la guerra. En la superficie, esto puede aparentar ser algo intercambiable, sin embargo, hablar a favor de algo es mucho más potente, ya que inspira el cambio y tiene una intención constructiva, que es muy poderoso.

    Cuando apoyas una causa, ya sea que tu apoyo sea activo o pasivo, contribuyes al optimismo que inyecta el cambio positivo. Los pensamientos optimistas dan energía a las personas, dándoles esperanzas e inspirándolos a trabajar diligentemente en favor de lo que creen. Estar a favor de algo crea un cambio positivo, lo que significa que tanto tú como las personas con las que compartas tus valores van a trabajar en favor de un cambio positivo. Estar en contra de algo es lo más fácil, sólo necesitas hablar en contra de algo. Defender algo en lo que crees puede ser más complicado, porque hablar en favor de algo, o presentar una idea nueva a alguien, puede asustarlos.

    A lo largo de tu vida, seguramente te han dicho que las acciones de una sola persona pocas veces tienen un gran impacto en el mundo. Sin embargo, la voluntad que tengas de defender tus creencias, en lugar de condenar a lo que te opones, puede cambiar muchas cosas. Los pensamientos que proyectas cuando eliges adoptar una perspectiva positiva te van a dar un medio para promover activamente tus valores, y eventualmente, cultivar un cambio duradero.

  • Mejor a favor que en contra

    Creas mejor energía cuando estás a favor de algo, que cuando estás en contra.

    Como seres humanos, no podemos evitar ser víctimas de nuestras propias preferencias. Sin embargo, si tenemos control sobre cómo se manifiesten en nuestra vida. Cada valor que sostienes, es una expresión de una de dos, apoyo u oposición, y es nuestra perspectiva la que determina si estamos a favor o en contra de algo. Una situación con la que todos estamos familiarizados: podemos poner nuestra energía e intención en actividades que promuevan la paz en lugar de utilizar nuestros recursos para hablar en oposición a la guerra. En la superficie, esto puede aparentar ser algo intercambiable, sin embargo, hablar a favor de algo es mucho más potente, ya que inspira el cambio y tiene una intención constructiva, que es muy poderoso.

    Cuando apoyas una causa, ya sea que tu apoyo sea activo o pasivo, contribuyes al optimismo que inyecta el cambio positivo. Los pensamientos optimistas dan energía a las personas, dándoles esperanzas e inspirándolos a trabajar diligentemente en favor de lo que creen. Estar a favor de algo crea un cambio positivo, lo que significa que tanto tú como las personas con las que compartas tus valores van a trabajar en favor de un cambio positivo. Estar en contra de algo es lo más fácil, sólo necesitas hablar en contra de algo. Defender algo en lo que crees puede ser más complicado, porque hablar en favor de algo, o presentar una idea nueva a alguien, puede asustarlos.

    A lo largo de tu vida, seguramente te han dicho que las acciones de una sola persona pocas veces tienen un gran impacto en el mundo. Sin embargo, la voluntad que tengas de defender tus creencias, en lugar de condenar a lo que te opones, puede cambiar muchas cosas. Los pensamientos que proyectas cuando eliges adoptar una perspectiva positiva te van a dar un medio para promover activamente tus valores, y eventualmente, cultivar un cambio duradero.

  • Mantén viva tu relación de pareja

    Cada relación necesita diferentes cosas para funcionar. Hay por supuesto elementos universales: comunicación, honestidad, amor… pero hay otras que son importantes y se habla menos de ellas. Creo que es momento de darles el reflector.

    No son cosas que todas las parejas tengan, aunque deberían. Yo creo que son cosas que nos son familiares a todos, y si entendemos sus beneficios en el ámbito de las relaciones de pareja, vamos a tratar de rescatarlas. Son cosas que se pierden fácilmente en la rutina y el ajetreo diario, con los traumas de cada persona, los problemas mundiales, las preocupaciones… y se vuelven difíciles de recordar y poner en práctica como parte de nuestras vidas.

    Es mucho más fácil caer en comportamientos destructivos que en los buenos… lo sé por experiencia propia, en mi vida, en mis relaciones, por lo que trabajo con mis pacientes, por lo que hablo con mis amigos. No es fácil salir de los ciclos negativos y reemplazar un patrón de la noche a la mañana es imposible, pero SI SE PUEDE HACER.

    De entrada, podemos empezar con estos 5 actos de conexión. Yo lo he aplicado, y si veo que algo desencadena algo bueno en mi relación, lo tengo mucho más en mente y lo trato de incorporar aún más a mi vida de pareja.

    ¡¡Haz una revolución de amor!!

    Van los 5 actos:

    Deja que tu pareja sea ella misma

    Esto es lo más importante en una relación. Un amor que sofoca no es auténtico. A veces, podemos tender a controlar o imponer nuestra opinión en nuestra pareja. Lo he visto muchísimas veces, y la mayoría de esas veces, hay algo detrás: un trauma sufrido en el pasado o lo que viviste en la infancia. Muchas veces es el miedo al abandono, a perder a alguien, o a que las cosas no sean perfectas.

    Cuando vemos hacia dentro de nosotros mismos, y sanamos las partes que necesitan atención, amor y validación, la manera en la que amamos mejora. Para mi, darle espacio a mi pareja para elegir, hacer sus duelos, cometer errores, vivir y darse su espacio, es un acto de amor y respeto. Es darle permiso de respirar fuera de la relación, para que cuando estamos juntos podamos construir nuestro hogar.

    Sean amigos

    Lo que empieza como romance, eventualmente se convierte en amistad, y cuando es al revés… bueno, pues ya estaba ahí para empezar. Pero conforme las relaciones de pareja avanzan, a veces esto se olvida. Empezamos a ver todo desde la perspectiva de amantes, novios, esposos… nos dejamos ir en el remolino de los problemas y ponemos la relación en peligro. El amor es muy importante, pero la amistad es esencial. Así como necesitamos un beso, halagos y citas, necesitamos risa, apoyo y bondad.

    El amor es muy importante, pero la amistad es esencial. Así como necesitamos un beso, halagos y citas, necesitamos risa, apoyo y bondad.

    Ivonne Slim

    Recuerda siempre ser amigos y no sólo pareja. Eso los va a unir más. Tener un amante y un amigo en una sola persona es muy satisfactorio.

    Elige tus batallas

    Hubo algún momento en mi vida en el que pensé que tenía que solucionar cada pequeño desacuerdo con mi pareja. Y bueno, no siempre acababan bien las cosas. Si no acabábamos de pleito, terminaba sintiendo que era mucho trabajo, vivir en pareja se volvió mucho trabajo, más todo lo demás con lo que hay que lidiar en la vida. Pero pude cambiarlo.

    Una de las cosas más útiles que he aprendido, no sólo en mi vida de pareja, sino en la vida, es a elegir mis batallas. ¿A qué me refiero? No todo tiene que ser discutido. Es importante aprender a diferenciar cuándo puedes dejarlo ir y cuándo es indispensable discutir. Si sigues peleando todas las batallas, las insignificantes y las importantes, el resentimiento va a ganar terreno y la comunicación va a dejar de ser efectiva. Elige tus batallas.

    Deja de tomar todo seriamente

    A veces tenemos tantas ganas de que las cosas funcionen, que nos tomamos todo MUY en serio. Y nos perdemos de la diversión y del sentido del humor porque pensamos que si nos tomamos la relación MUY en serio vamos a ser una buena pareja. Con el tiempo, nos vamos haciendo menos deseables y le sumamos al fracaso de la relación.

    El sentido del humor y la diversión cambian la vida. No importa qué tan mal vayan las cosas en la relación, hay que recordar que podemos aligerarlas. Incluso si no puedes solucionar algo en ese preciso momento, no vas a acabar tan desgastado. La risa puede salvar una relación.

    Sean amantes de vez en cuando

    Ya sé que dije que es muy importante ser amigos… pero sin importar cuánta familiaridad ganemos, y qué tan cómodos nos sintamos con nuestra pareja, hay que actuar como si fuéramos amantes. Las parejas más exitosas con las que he trabajado, o que conozco a nivel personal, siempre se dan tiempo para el romance. Puede ser tan sencillo como un buen beso en la mañana al despedirse o un cumplido, o tan elaborado como una cita especial.

    La familiaridad y la rutina son normales, es más, son involuntarios. Se instalan en la vida de pareja sin previo aviso. Pero hay que recordar que nuestra pareja se enamoró de nosotros en esos primeros meses, y hay que seguir haciendo algunas de las cosas que hacíamos en ese entonces. La ausencia de romance mata las relaciones, lleva a la infidelidad, al divorcio o la separación. Para seguir deseándonos y adorándonos, necesitamos mantener el fuego vivo, dar espacio tanto para el amor como para la pasión.

    Y por último…

    Las relaciones de pareja deben cuidarse y cultivarse, pueden ser un gran trabajo, pero sólo valen la pena cuando las disfrutas, te satisfacen y te hacen feliz.

  • Muchas veces nos preguntamos cómo se ve la ansiedad o como identificar si alguien está sufriendo por culpa de esta enfermedad mental. Revisa esta infografía que te ayudará a identificar los signos, ya sea en ti mismo o en otros, de que es necesario buscar ayuda.

    Signos de la ansiedad

    Si necesitas ayuda, déjanos tus datos y nos pondremos en contacto contigo:

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    Gracias por tu respuesta. ✨

    O chatea con nosotros:

  • Elige el amor

    Toma decisiones a partir del amor y cambia el mundo. El amor no es lo opuesto del odio, ni lo opuesto del miedo. El amor es amor. Y ya.

    Empieza a conocerte, a conocer a quien te rodea, y honra tus descubrimientos. Respeta tu historia, tu lugar, tu momento… y el de los otros.

    Ámate… y no me refiero a una aceptación y amor ciegos. Ya que te conozcas, mejora, crece y desarróllate. Empieza a cuidar de ti, a invertir en ti. A darte tiempo.

    Organiza tu tiempo, de manera que seas eficiente en el trabajo, si, pero también que tengas tiempo de disfrutar, de cuidarte, de estar con los tuyos, de leer, de hacer las cosas que te complementan.

    Cuida tu cuerpo, duerme suficiente, toma agua, muévete, come cosas que te hacen bien, escúchalo.

    Cuida tu mente, lo que ves, lo que lees, las personas con las que pasas tiempo, lo que consumes de música, cine y redes sociales.

    Cuida tus emociones, equilíbrate, encuentra lo que te hace bien y te da paz, lo que te hace feliz. Haz tu corazón cantar. Llénalo de amor.

    Elige el amor, ese que es de ti para ti, porque una vez que lo elijas, una vez que lo tengas, vas a poder partir de ahí para dárselo al mundo.

  • 4 cosas que pasan si no pones límites

    Los límites es un tema recurrente para mí. Hablo de ellos constantemente. Incluso tengo un curso para ponerlos. Es un tema importante tanto personal como profesionalmente, porque hubo algún momento en mi vida en el que me costó mucho trabajo ponerlos.

    Durante mucho tiempo permití que mis amigos, familia o parejas pasaran sobre mí. Esta incapacidad para decir que no me puso en situaciones muy malas, y como resultado hubo quien se aprovechó de mí, tanto emocional como físicamente.

    Fue hasta que ya era un adulto, probablemente cerca de los 30 años, cuando fui capaz de aprender a poner límites de manera más clara. Me hubiera gustado que alguien me dijera mucho antes las consecuencias de no tener límites claros.

    Fue a través de experiencias personales que aprendí que algo pasa cuando, una y otra vez, no pones límites.

    Hay ciertas cosas que pueden pasar si no pones límites:

    1. Vas a compartir demasiada información personal

    Compartir detalles íntimos cuando estás conociendo a una persona nueva puede hacer una conexión muy fuerte cuando se hace con las personas correctas. Sin embargo, cuando se hace con las personas equivocadas, hace todo lo opuesto. Les da la ventaja para poder lastimarnos, porque saben tu historia de vida.

    Tu información más personal es peligrosa en las manos equivocadas. Es importante conocer a una persona bien antes de dar demasiados detalles de tu vida privada.

    2. Vas a dar sin recibir

    Si no sabes decir que no, puedes acabar dando todo el tiempo sin recibir nada cambio. Hay situaciones en las que esto no está mal, sin embargo, en relaciones más cercanas, como de amistad, de pareja, o de familia, las relaciones deberían de ser recíprocas. Muchas veces cuando la relación es dispareja, al que acaban lastimado es al que da todo el tiempo, en otras palabras, el que no sabe decir que no.

    3. Vas a hacerte responsable por la felicidad de los otros

    Es necesario entender que hay cosas que no nos tocan. En las relaciones interpersonales, tenemos una especie de acuerdo de cooperación, negociamos ciertas cosas, somos recíprocos, pero de ninguna manera nos podemos hacer responsables por la felicidad de alguien más. Eso es una decisión que cada persona debe tomar. Y es una responsabilidad que puedes tomar fácilmente si no sabes poner límites.

    El deseo de cambiar no puede venir de ningún lugar que no sea la propia persona.

    Y la decisión de ser feliz es personal. Tu única responsabilidad en ese sentido es hacia tu propia felicidad.

    4. Van a tratar de sacar provecho de ti

    Hay personas que continuamente dejan que otros se aprovechen de ellos. Incluso algunos están conscientes de ello pero simplemente no pueden pararlos. Y aunque salgan lastimados, no pueden decir que «NO» a las personas manipuladoras, quienes, por cierto, pueden detectar muy bien a quién le cuesta poner límites.

    Mientras no puedas poner límites claros, van a haber quien abuse y se aproveche de ti.

    La realidad es que los límites te protegen, porque te niegas a aceptar las faltas de respeto y los comportamientos que te lastiman, y le muestras a las personas que están en tu vida tu verdadero valor.

    Si no pones límites, van a buscar como sacarte provecho, manipularte, y al final del día, te puede hacer muy infeliz porque no estás satisfaciendo tus necesidades, sino las de todos los demás.

    Ivonne Slim
Psicoterapeuta

    Si te interesa tomar el curso «Di que NO sin morir en el intento» puedes inscribirte aquí:

  • 10 cosas que debemos hacer al anunciar el divorcio a nuestros hijos

    El divorcio de los padres es un evento muy estresante en la vida de cualquier niño, ya sea que los padres tengan una pésima relación o que aparentemente se lleven bien, y aún cuando los niños desean que se separen, saber que SI va a pasar, es algo que cambia drásticamente la vida de los hijos.

    Una vez que está decidido, es importante que como padres, tengamos las herramientas necesarias para darles la noticia de la mejor manera posible. Aquí 10 cosas que debemos tomar en cuenta al momento de dar la noticia:

    1. Planear lo que van a decir, proteger a los niños del enojo y el dolor, planear cuando, como y qué decir. Planear hacerlo en un día donde pueda haber convencía, como el fin de semana. No en fechas especiales, justo antes de entrar al colegio ni antes de dormir.

    2. Hablar con los hijos juntos, para que los niños sepan que pueden trabajar juntos como padres. Si son varios hijos, hacerlo con todos juntos, deben oírlo de papa y mama. 

    Foto de Rodolpho Zanardo en Pexels.com

    3. Usar una narrativa que no culpe a nadie. No asignar culpas. Dejar esa idea de que los niños deben saber la “verdad”. Esto evita que se sientan en medio o deban adquirir lealtades. Usar el nosotros: «ya no SOMOS felices», «no HEMOS podido resolver nuestras diferencias».

    4. Darles una razón por la que esto está pasando, sin dar detalles poco apropiados, pero los niños van a querer saber porqué. Su vida va a cambiar y es importante que le encuentren sentido a lo que está pasando. Preparar una razón general sin culpar: “no podemos arreglar la relación», «somos amigos pero ya no nos amamos como pareja». Es muy importante recordarle a los niños que estos son problemas de adultos. Si ya tienen fechas aproximadas para el divorcio, puede ser bueno compartirlas con los hijos.

    5. Explicarles qué va a cambiar y qué va a seguir igual. Lo más importante es que ellos sepan cómo les afecta a ellos el divorcios. Quieren saber dónde van a vivir, con quien, y cómo van a cambiar sus vidas. Puedes ayudarlos a estar preparados siendo honesto con lo que saben y con lo que no. Si ya saben cómo se van a dividir el tiempo, dejárselos saber. Decirles lo que se queda igual: escuela, amigos, actividades extras. Es muy importante que sepan que el AMOR que sienten por ellos no va a cambiar. El divorcio es entre los papás, no con los hijos.

    Foto de cottonbro en Pexels.com

    6. Decirles cuál de los papás va a dejar la casa. Es importante decirles cuándo se va y cuándo lo van a volver a ver. Necesitan saber de inmediato que pueden mantener su relación con los dos padres. “Somos todavía una familia, en dos casas”.

    7. Importante reafirmar. Necesitan saber que el divorcio NO ES SU CULPA. Que sepan que nada de lo que hicieron o vayan a hacer podría haber prevenido o reparado lo que está pasando. No hagas promesas que no sabes si puedes cumplir. Que sepan que va a ser difícil al principio, pero que se van a adaptar. Lo que sientan está bien.

    8. Las reacciones de tus hijos son normales. Tal vez la noticia sea inesperada y seguramente va a cambiar la vida de los niños. Ya sea que lloren, se enojen o no reaccionen… no lo trates como si fuera algo raro. A veces los niños no saben expresar sus emociones intensas. Pueden cerrarse, o sentirse sobrepasados. Puede pasar un tiempo antes de que puedan expresarse. Si los padres están calmados al hablar con ellos, la ansiedad no será tanta. Darles permiso de expresarse en un ambiente seguro, les da la oportunidad de empezar a procesar lo que están viviendo. Estar seguros de que nosotros como adultos nos podemos controlar, para que ellos no te tengan que cuidar a ti. Reasegurarles que todos se van a adaptar y van a sanar con el tiempo. Es común que los niños sientan que deben proteger o cuidar a alguno de los miembros de la pareja, y siempre es bueno que sepan que no debe ser así.

    9. Dejarlos hacer preguntas si las tienen. Ser honestos y claros en las respuestas. Si no sabes una respuesta, admitirlo y pensarlo y hablarlo después. Es una primera conversación y seguro habrá otras. También se debe cuidar el no involucrarlos en temas legales o económicos.

    10. Darles tiempo para digerir las noticias. Darles tiempo pero estar presentes emocionalmente, y estar disponibles para cuando ellos lo necesiten. Ser un modelo de recuperación y adaptación.

    Nunca es fácil hablar con nuestros hijos de estos temas, ya que puede darnos miedo herirlos, pero la honestidad y la manera en que hablemos con ellos va a ser algo que los va a ayudar a sanar más fácilmente, y es algo que va a estar en su memoria probablemente por toda su vida.

    La claridad que tienes tú como adulto es lo que da la claridad para transmitir tu decisión de una manera sana, busca la manera de obtenerla. Puedes hacer psicoterapia, hablar con personas que puedan darte buenos consejos, practicar la escritura terapéutica… lo que te ayude. No tienes porqué estar solo.

    Mira una entrevista que me hicieron al respecto 😉

  • Tips para el cuidador del enfermo de Alzheimer

    Hoy es el día mundial del Alzheimer, y en México hay más de un millón y medio de adultos mayores que lo padecen de acuerdo al periódico Crónica. El Alzheimer es una enfermedad que genera un deterioro cognitivo importante, caracterizado por la pérdida de memoria, alteraciones en el lenguaje, pérdida del sentido de la orientación y dificultades para la planificación de tareas o la resolución de problemas. Muchos de estos pacientes tienen también cambios de personalidad y comportamiento, y poco a poco van perdiendo autonomía.

    Cuidar de alguien con Alzheimer o demencia puede ser muy estresante y emocionalmente muy intenso, además de que se vuelve gran parte de la vida de las personas. Las habilidades cognitivas, físicas y funcionales disminuyen en unos pocos años, y es fácil volverse negligente con la propia salud y bienestar. Muchas de las personas que cuidan a personas con estas enfermedades desarrollan depresión, altos niveles de estrés, tristeza, ansiedad, soledad y cansancio extremo.

    Para el cuidador del paciente con Alzheimer, buscar ayuda y apoyo no es un lujo, es una necesidad.

    Las personas con Alzheimer con el tiempo se portan diferente, a veces de maneras que pueden ser muy perturbadoras. Tanto para los pacientes como para los cuidadores, estos cambios producen un golpe de confusión, enojo y tristeza.

    Además, conforme la enfermedad avanza, los retos son mayores, y las responsabilidades crecen y si a esto se le suma que la capacidad de reconocer y agradecer del enfermo disminuyen, puede ser muy frustrante.

    Los retos más importantes a los que se enfrentan las personas que cuidan a los enfermos son las emociones abrumadoras de ver las capacidades de la persona que amas disminuidas, fatiga y agotamiento, aislamiento y soledad, y a esto se suman las complicaciones financieras y laborales.

    Sin embargo también hay recompensas, ya que el vínculo se intensifica por el cuidado, la compañía y el servicio que se prestan, las habilidades para solucionar problemas y establecer relaciones mejoran, y pueden hacerse nuevas relaciones al buscar apoyo. Algo muy importante es que a través de la compasión que se necesita para el cuidado del enfermo y la aceptación de las circunstancias, vienen recompensas a nivel interno, personal, muy profundas.

    Frente al diagnóstico de Alzheimer o demencia, hay algunas cosas que podemos hacer:

    • Prepararte para lo que te espera. Investigar, y aprender lo que puedas de la enfermedad. De esa manera te preparas para los retos, reduces tu frustración y ajustas tus expectativas. Entre más pronto sepas lo que te espera, mejor puedes prepararte, e incluso la persona enferma puede ayudarte, e involucrarse en las decisiones que se van a tener que tomar. Hacer arreglos legales y financieros, tomar decisiones del cuidado médico… prepararse para el largo plazo. Algunas preguntas que pueden ayudar: ¿quién va a tomar las decisiones financieras y de cuidado médico cuando el enfermo ya no sea capaz de hacerlo? Tal vez se requiera preparar algún papel o dar un poder. ¿Quién va a supervisar que todo se haga? Por las ocupaciones de los diferentes miembros de la familia, a veces conviene planearlo con tiempo. ¿En dónde va a vivir? Ver si donde vive va a ser apropiado para las últimas etapas de la enfermedad por ejemplo, porque llega un momento que se requiere cuidado de 24 horas.
    • Desarrollar un plan de apoyo personal. Es una tarea enorme cuidar de una persona con deficiencias cognitivas y es muy fácil dejar las propias necesidades de lado. Se requiere apoyo físico y emocional, porque si no va a llegar un momento en que no sea posible cuidar del enfermo. Pedir ayuda, aprender las habilidades que se requieran, unirse a un grupo de ayuda, hacer uso de los recursos disponibles, planear el autocuidado, ejercitarse, hablar con alguien, aprender a relajarse.
    • Lidiar con los cambios en la comunicación. Hay cambios en la comunicación muy importantes que se acentúan al avanzar la enfermedad, a los pacientes les cuesta trabajo encontrar las palabras, aumentan los gestos con las manos, se confunden fácilmente, tienen estallidos inapropiados… todo esto es normal. Lo que debemos hacer es evitar la frustración, mantener la comunicación corta, simple y clara, decirles quiénes somos si parece haber duda, hablarles por su nombre, hablar lento, hacer preguntas cerradas, encontrar maneras distintas de decir lo mismo, distraer o no dar la información completa si es un tema sensible ( por ejemplo «Tu mamá no está aquí» en lugar de «Tu mamá se murió hace 20 años»), repetir la información cuando sea necesario, mantener la atención del enfermo con sonrisas, contacto vidual, gestos, tocándolo, etc. Lo que NO debemos hacer: preguntar «¿Te acuerdas?», o decir «Trata de recordar», «Se te olvidó», o «¿Cómo es que no sabes x?”, preguntar cosas que tengan que ver con la memoria a corto plazo (sirve preguntar si le gustó la pasta en lugar de preguntarle si recuerda qué comió), hablar en párrafos (es mejor ofrecer una sola idea a la vez), señalar sus problemas de memoria, hablar de la persona como si no estuviera presente, usar muchos pronombres (es mejor usar sustantivos, decir «Siéntate en sillón café» en lugar de «Siéntate ahí»), usar slang o palabras poco familiares, ser condescendiente, usar sarcasmo o ironía.
    • Desarrollar rutinas. Mantienen un sentido de estructura y familiaridad, los enfermos saben qué esperar, pueden involucrarse. Dentro de esto es importante planear actividades o visitas para que tengan diferentes experiencias, de cosas que sean de interés para ellos. Hacerlo variado, cuando se pueda al aire libre. Las visitas son buenas tanto para el paciente como para el cuidador. Esto planearlo cuando sepamos que es buen momento para ellos y darle a las visitas tips para comunicarse.
    • Lidiar con los problemas de comportamiento. Agresividad, deambulación, alucinaciones, dificultades para comer o dormir… pueden ser desencadenados o exacerbados por el estrés, la frustración de no poderse comunicar, o por el ambiente. Preverlos lo más posible.
    • Haz tiempo para reflexionar y aceptar la situación. Llevando un registro o diario, agradeciendo lo que si tienes y los buenos momentos, celebrando cuando sea posible, poniéndote en el lugar del otro y siendo empático, mejorando tu consciencia emocional.

    Si quieres apoyar a alguien que cuida a un paciente con Alzheimer o demencia, no esperes a que te pidan ayuda, ofrécela desde antes e incluso sugiere algo, como cuidarlo una tarde o llevar algo que le guste cuando los visites, sé un amigo y no te desaparezcas, puedes hacerlo con llamadas, textos o visitas, trata de escuchar, para que puedan desahogarse, agradece lo que hacen, porque no siempre tienen el reconocimiento necesario, y si ves que está sobrepasado o saturado, recuérdale que se cuide a sí mismo.

    Esta enfermedad no es fácil para nadie, ni para quien la padece, ni para la familia. Es importante informarnos y ofrecer ayuda.

  • Masculino y femenino

    El género es complicado. Todos tenemos un poco de energía masculina y un poco de energía femenina dentro de nosotros, sin importar nuestro sexo biológico. Es la unión de lo masculino y lo femenino dentro de nosotros lo que nos hace poder realizarnos completamente como seres humanos. No queremos ser muy masculinos o muy femeninos. En lugar de eso, deberíamos de poder reconocer ambos elementos dentro de nuestro corazón y darle poder a as dos fuerzas para sacar lo mejor de nosotros mismos.

    Cada uno tiene su fuerza, lo masculino y lo femenino.

    Equilibrar lo femenino y lo masculino dentro de nuestra vida es una parte importante de ser felices y encontrar paz mental.

    Lo masculino proyecta su fuerza a través de voluntad, convicción y persistencia. La lógica, la planeación y la estructura caen en esta categoría, las maneras de ser que tienen que ver con la rigidez, la disciplina y el control también. Lo masculino es una característica necesaria, es lo que nos da el soporte que necesitamos para el crecimiento balanceado, la estabilidad financiera, la familia, el refugio, la organización. Me gusta imaginar lo masculino como un contenedor de cristal con una forma perfectamente definida. Si este contenedor fuera demasiado grueso o grande, nos volveríamos rígidos y no podríamos fluir; esto lo podemos ver en músculos tensos, problemas digestivos, la atadura a los rencores, el enojo no razonable.

    Lo femenino por otro lado, proyecta su fuerza en la sensibilidad, conciencia interior y empatía. Lo femenino es tal vez lo más sutil de nuestra sociedad. Está gobernado por la intuición, la receptividad, los sueños y la emoción. Es el contrabalanceo necesario a lo masculino. Me gusta visualizarlo como esa parte de nosotros mismos que es líquida, que fluye, y que debe ser contenida para que no se disperse. La energía femenina que se dispersa es esa que se ve cuando nos sentimos sin control, sin piso, irritables y solos.

    Cuando nos movemos de manera primaria en nuestro lado masculino, podemos sentirnos cansados, estresados, sobre trabajados, o poco evolucionados. Cuando sentimos que trabajamos demasiado, y empezamos a llevar nuestra vida en piloto automático, con mucho en nuestra cabeza y muy poco en nuestro cuerpo, o cuando estamos experimentando falta de intimidad de nuestras vidas, lo más probable es que necesitemos alimentar nuestro lado femenino. En cambio, cuando nos movemos de manera primaria en nuestro lado femenino, podemos sentirnos muy solos y inundados por nuestras emociones.

    He pensado mucho en cómo estas diferentes fuerzas se relacionan para permitirnos ser nuestra mejor versión. En mi experiencia, la fuerza masculina es mejor lidiando con el dolor físico y los obstáculos externos, mientras que la fuerza femenina es mejor lidiando con el dolor emocional y los obstáculos internos.

    A lo largo de mi vida, he usado ambas formas de fortaleza para sobrevivir. He necesitado de la fuerza masculina cuando he estado enferma, y he tenido que aguantar dolor, la he usado para hacer ejercicio a pesar de que no me gusta, para enfrentarme a personas, o para hacer algún trámite. Y he necesitado mi energía femenina para lidiar con el dolor emocional de las pérdidas, para cuidar mi mente, y para sostener emocionalmente a mi familia, mis amigos o mis pacientes.

    Hay ciertos retos que invocan a lo masculino en nosotros, y otros que hacen un llamado a lo femenino. Salir al mundo y empezar una carrera bien podría caer en la categoría de lo masculino, y estar más consciente de las relaciones que establecemos en nuestra vida probablemente caiga en la categoría de lo femenino. Si hay alguien constantemente bulleandonos, entonces las vetas masculinas pueden ser muy útiles para lidiar con esa situación. Si nos sentimos sobrepasados por el estrés en nuestra vida diaria, tal vez tocar nuestro lado femenino a través de la yoga o la espiritualidad sea útil para lidiar con ese obstáculo.

    En términos de saber qué hacer, yo sugeriría mantener los ojos bien abiertos. No es que queramos pensar demasiado acerca de lo masculino y lo femenino dentro de nosotros, de esas dos energías, pero si deberíamos involucrarnos en prácticas que cultiven ambas. Por ejemplo, las artes marciales puede ser una gran herramienta para expandir nuestra energía masculina, y leer y llevar un diario son una excelente manera de empoderar la energía femenina. Como sea, hay muchas cosas que podemos hacer. Es cosa de investigar qué es lo que funciona para ti.

    Hay algunas cosas que podemos hacer para balancear estas dos partes, lo femenino y lo masculino, el ying y el yang, el Shiva y el Shakti.

    Hay que reír mucho, la risa es la forma más alta de espiritualidad. El corazón se abre, la barriga se nos llega nada de oxígeno, y toda nuestra energía se limpia. La risa nos suaviza y nos permite estar más presentes y más receptivos.

    Hay que conectar con nuestra propia sensualidad, saber cómo nos gusta que nos toquen, que olores amamos, cuál es nuestra comida favorita, que nos gusta ver, cuál es la música que complace a nuestros oídos. Date a ti mismo este regalo, ir lento y sintiendo.

    Conecta con la naturaleza, porque es el ejemplo perfecto de cómo lo masculino y lo femenino conviven en balance. Solo hay que ver a un árbol, esas raíces tan profundas que son parte esencial para su vida porque de otra forma no podría mantenerse en pie. Y en el otro extremo las hojas, bailando, dejándose llevar por el viento, contenidas en las ramas que están contenidas a su vez en la raíces. Todas las partes son igualmente necesarias.

    Relaciónate, las relaciones son nuestros más grandes maestros. No perdemos libertad con la relaciones, más bien nos enfocamos, aprendemos de nosotros mismos y nuestros hábitos, nuestros miedos y nuestros deseos, al estar con alguien que nos confronta a todo esto. Estamos hechos para estar conectados con otras personas y servirles de espejo también.