Feliz porque sí

Un lugar para volver a ti

  • El orden y la salud mental

    ¿Te cuesta trabajo mantenerte organizado? ¿O eres ordenado pero vives con alguien que raramente limpia, y colecciona y colecciona y colecciona cosas?

    No todos somos organizados, pero cuando compartimos nuestro espacio con alguien más, las cosas pueden salirse de control muy rápidamente. Ya sea que tú seas el ordenador o el desordenado, vamos a hablar un poco de porqué el desorden es problemático y como crear más armonía y organización en tu espacio.

    Tal vez la razón más importante para reducir, si no es que eliminar, el desorden, es tu salud. Tener basura alrededor, no limpiar de manera regular, o simplemente dejar tu casa desordenada, puede hacer que las bacterias se reproduzcan y que las enfermedades se potencien.

    Piensa en los pájaros y sus nidos. Los nidos lo único que tienen son pájaros. ¿Te has preguntado adonde va todo lo demás? Los pájaros incluso más pequeños, hacen del baño fuera de los nidos. Y no solo eso: también se deshacen de la comida que no se usa, los cascarones de huevo, incluso son los pajaritos recién nacidos que mueren. Otras especies, como las hormigas, se dividen y vencen con trabajadores especializados que organizan todo el tiempo.

    Como sea que lo quieras ver, hay cooperación en lo que se refiera hacer el trabajo sucio. En ciertas aves, los adultos comparten las actividades para mantener el nido limpio, porque eso reduce el trabajo para cualquiera de los dos. Si vives con alguien, asegúrate de que estás poniéndote al día y cooperando. Haz una lista, divide las tareas, y trata de hacerlo una actividad divertida y familiar. Pon música, hagan competencias amistosas, lo que se necesite para mantener el espacio limpio y libre de desorden.

    Una segunda y muy importante razón para levantar el tiradero y mantener tu casa ordenada es que tu cerebro va a trabajar mejor. Si estás del lado más organizado del espectro, probablemente ya lo sabes.

    Volviendo al ejemplo de los animales, hay ciertas serpientes que mantienen este principio para poder funcionar dentro de su mejor capacidad. Éstos predadores no tienen éxito si están distraídos por estímulos innecesarios y han sido observado a un lado de la vegetación en grupos de caza.

    Tal vez nosotros no somos predadores, pero se ha demostrado en investigaciones que el tiradero excesivo y el desorden nos distraen e inhiben nuestra habilidad para concentrarnos y enfocarnos.

     En caso de que no lo hayas notado, a muchas personas les gusta coleccionar cosas. Y aunque un poco de acumulación tal vez no sea algo malo, si dejamos que avance, antes de que nos demos cuenta, las cosas, todas esas cosas que acumulamos, empiezan a gobernar nuestos espacios. Para algunas personas, son tapas roscas, para otras, figuras de jirafa (o de Freud 😉). Ya que estamos con las comparaciones con los animales, a las aves del paraíso (unas aves australianas, no las flores) les gusta coleccionar cosas azules para decorar su casita nupcial. Están tratando de impresionar a las hembras. Y como ellas, muchos de nosotros usamos las cosas que coleccionamos para decorar nuestros espacios.

    Probablemente has escuchado de Marie Kondo, a menos que hayas estado con la cabeza metida abajo de la tierra o en los lugares más remotos del planeta. Su método, que sirve para deshacerte de todo lo que te sobre y organizar, ha inspirado a miles de personas a dejar el exceso de pertenencias evaluando cada cosa que tienen y preguntándose si les provoca alegría. Si la respuesta es que si, también recomienda tener un lugar para cada cosa.

    Además de la alegría, hay una razón práctica por la que todo debería de tener un lugar, y esa razón es que puedes encontrarlo de nuevo. Sin una buena organización, las cosas se pierden y tienes que comprarlas de nuevo. Y de pronto ya tienes tres o cuatro tijeras y dos o tres martillos.

    Hay muchísimas maneras de darle a todo un lugar, puedes poner objetos similares juntos o puedes observar ardillas para inspirarte para lograr el método Kondo. Las ardillas aman guardar todo por categoría, por tamaño, por tipo, no se incluso si por sabor. La teoría es que de esta manera ellas pueden encontrar lo que necesitan.

    No es necesario que te identifiques con un animal para poder beneficiarte un poco de mantener las cosas limpias. Hay también razones psicológicas no solo estéticas. Un estilo de vida ordenado es menos estresante, es incluso relajante. Para ayudarte a mantener la paz y la armonía en tu casa hay algunos ajustes menores que puedes hacer.

    Acumular muchas cosas puede volverse un problema, como el trastorno de acaparamiento, la depresión está asociada a la inhabilidad de limpiar u organizar tu espacio personal.

    Y la organización física de nuestros espacios, tiene que ver también con nuestra organización mental y emocional. Hasta memes hay al respecto… confirmen las que se ponen a limpiar cuando están enojadas… ¿o no?

    Mientras más ordenado esté tu espacio, más organizada va a estar tu mente. Mientras más organizadas estén tus rutinas, más organizadas van a estar tus emociones. Pon atención.

    Así que ojo con cómo mantienes tu espacio, y por lo menos yo, necesito poner más atención y trabajar en ello.

  • Neto… sé feliz
    Descubre algo cada día que te haga feliz, y así podrás ser testigo de la trasformación de tu vida. 

    Nuestras vidas están llenas de potenciales fuentes de felicidad, pero muchas veces nos convertimos en víctimas del pensamiento negativo porque creemos que si nos enfocamos en todo lo que va mal, tendremos la motivación que necesitamos para sobrevivir. Sin embargo, cuando nos enfocamos en lo que nos hace feliz, se da un cambio en nuestra existencia. Encontrar algo que te haga feliz cada día puede ayudarte a hacer que este cambio ocurra. El lugar desde el que vemos el mundo se equilibra, y podemos ver que estar vivos es en verdad un regalo que deberíamos saborear. Siempre hay algo por lo cual alegrarnos, sólo que depende de nosotros identificarlo.

    Un día, puedes ver que la felicidad la encuentras en un evento momentáneo y que cambia tu vida, como tu boda o el nacimiento de un hijo. Otros días, la felicidad puede ser producida por apreciar una particularmente bien hecha taza de café o de té, o por el brillo de una gota de agua sobre una hoja mientras la atraviesa un rayo de sol. Si descubrimos que literalmente no podemos traer a nuestra mente ningún elemento feliz de nuestra existencia, deberíamos examinar la causa del bloqueo que hay entre nosotros y la experiencia de la felicidad. Llevar un diario de gratitud o de felicidad es una buena manera de catalogar la felicidad que está a nuestro al rededor, y ver que tenemos una gran cantidad de oportunidades de encontrarla en nuestra vida.

    La felicidad no siempre va a llegar de manera simple y natural a nuestra vida. Porque físicamente no estamos diseñados para eso. Socialmente no estamos condicionados para eso. Tal vez has aprendido que la respuesta a una expectativa no cumplida es la tristeza, el enojo, la culpa o el miedo. Tal vez aprendiste que la lluvia es algo deprimente. Pero, para hacer de la alegría parte de tu existencia, primero debes aceptar que tú tienes el poder de elegir la felicidad por sobre la infelicidad. CADA P!@$%& DÍA. Así, cada vez que descubras una nueva fuente de felicidad, la noción de que el mundo es un lugar feliz va a echar raíz más profundo en tu corazón. Y el día que eche raíz, sé feliz y disfruta el momento.

  • Señales de una relación tóxica

    Pasar la cuarentena con tu pareja puede decirte mucho sobre quién es la persona con la que estás y la naturaleza de tu relación con ella.

    Para algunos este tiempo a solas con su media naranja puede ser visto como algo positivo, pero puede ser también que dificulte ver la toxicidad de la relación. El distanciamiento social hace más difícil que nunca escapar de estas relaciones. Si estás sufriendo en la relación o sientes que tus necesidades no son consideradas, hazte estas preguntas:

    • ¿De verdad te gusta esta persona?
    • ¿Es buena para ti?
    • ¿Saca lo mejor de ti?
    • ¿Te sientes positivo en su presencia?
    • ¿Hay más compasión que criticismo?

    Si no puedes contestar que si a todas o la mayoría de estas preguntas, hay buenas probabilidades de que tu relación se tóxica. Tal vez te estés preguntando «¿es tóxica mi relación?».

    Aunque el abuso físico y verbal son indicadores que no dejan lugar a dudas, hay algunas otras formas en las que las relaciones tóxicas se manifiestan:

    La otra persona te hace sentir mal.

    En una relación tóxica, la otra persona despierta constantemente sentimientos negativos hacia ti mismo. Puede hacerte sentir culpable, incómodo e inadecuado. Tal vez lleva la cuenta de tus fallas y errores o te bombardea contando contando historias de cuando hiciste algo mal una y otra vez. O tal vez está buscando todo el tiempo lo que ve como tus defectos. En una relación sana, la otra persona se esfuerza por ser compasiva, incluso respecto a tus defectos.

    Las necesidades de la otra persona siempre son prioridad.

    El punto nodal de una relación sana es tener un «toma y da». Nunca, dos personas van a hacer match perfecto, así que debemos hacer negociaciones. En una pareja sana, debe haber consideraciones para los sueños del otro y el deseo de ayudarse mutuamente a cumplir esos sueños. Pero, en una relación tóxica, el compromiso sano no es común. Las necesidades y deseos de alguno de los miembros son ignorados o, peor aún, se burlan de ellos. Hay intolerancia. Puede haber peleas, mal humor, o comentarios pasivo agresivos que te van desgastando hasta que renuncias a tus necesidades y sólo tomas en cuenta las del otro.

    La otra persona trata todo el tiempo de superarte.

    Todo se vuelve una competencia, y el otro trata de ser superior todo el tiempo, cosa que no le va bien a nadie. En una relación tóxica, esto puede volverse crueldad. No importa si tu experiencia es positiva o negativa, van a encontrar la manera de superarte. Si tienes un mal rato en el trabajo, el otro en seguida te dirá que su trabajo es peor. Si alguien te felicita por algo que hiciste, la otra persona insistirá que ella lo ha hecho mejor que tú. No importa la situación, siempre tratarán de probarte que lo suyo es mejor, más importante o más intenso.

    Ya no te gustas a ti mismo como antes.

    Conforme una relación tóxica avanza, vamos cediendo en muchas cosas. Puedes perder tu confianza, tu independencia, tu autoestima. Como resultado del ambiente negativo de tu relación, te cuesta trabajo gustarte a ti mismo como tal vez el pasado te gustabas. Todos esos mensajes y emociones negatvos hacen mella en la imagen que tienes de ti.

    Como ya no te gustas, dejas de ser tú mismo.

    La falta de autoestima puede llevarte a dejar de expresarte y a dejar de pedir que tus necesidades sean satisfechas, especialmente cuando estás con tu pareja. Puede ser que empieces a encubrir partes de tu personalidad. Las cosas que antes te gustaban (y para ser honestos, todavía te gustan) dejan de ser importantes. Puede ser que escondas o deseches objetos o herramientas que asocias a los que eran tus hobbies y pasiones. Se vuelven invisibles esas cosas en las que encontrabas felicidad y compartías con los demás.

    Su comunicación está rota.

    En una relación tóxica, la comunicación no se trata de un entendimiento mutuo, sino que está marcada por estos patrones: criticismo, desprecio, defensa y hermetismo:

    • El criticismo se vuelve tóxico cuando penetrante y se hace para herir al otro, no para ayudarlo.
    • El desprecio puede verse cuando alguien hace menos o se burla del otro. Hay una idea negativa muy profunda de la otra persona.
    • La defensa la vemos cuando alguien siempre tiene una excusa. Y esa excusa muchas veces redirige la culpa.
    • El hermetismo es la ausencia de comunicación. Es cuando uno o los dos miembros de la pareja se reusan a hablar y escuchar, o hacen una retirada emocional.

    Si estos patrones definen tu comunicación con tu pareja, la relación se ha vuelto tóxica.

    Has perdido privacidad y ejercen control sobre ti.

    En una relación tóxica, tu privacidad frecuentemente se ve invadida. Probablemente tienes que mantenerte en contacto con la otra persona, mandar pruebas del lugar en el que estás, o dejas que la otra persona vete tus amistades o tu agenda. De la mano con estas invasiones a la privacidad hay otras formas de control. Puede ser que la otra persona determine cómo debes vestirte o qué debes comer. Algunas maneras más sutiles, pueden ser halagos con alguna agresión escondida o manipulación. Al final, pierdes la libertad de expresarte por ti mismo y de pensar por ti mismo.

    Las relaciones tóxicas son dolorosas y pueden tener un efecto devastador en tu vida. Por suerte, si estás en una relación tóxica, estos efectos no tienen que ser a largo plazo. Busca apoyo en tus familiares y amigos, ve a terapia para tratar de sanar y buscar algún tipo de guía para terminar con esta relación tóxica. Encuentra de nuevo el valor que tienes como persona y no dejes que te lo vuelvan a quitar.

  • Los 3 básicos para mejorar tus hábitos mentales

    ¿Qué pasaría si yo te dijera que la llave para sentirte mejor emocionalmente está en tu propia cabeza?

    Hacerme esta pregunta ha sido uno de los cambios más poderosos en mi vida. En el momento en el que reconocemos que los resbalones emocionales negativos como la depresión, la ansiedad, el estrés, etc., no sólo son el resultado de las circunstancias de la vida sino que, en lugar de eso, son causados predominantemente por nuestros propios patrones de pensamiento, aprenderíamos a tomar control de nuestras vidas.

    Nuestros pensamientos tienen el poder de cambiar la manera en la que vemos y sentimos el mundo. Son la forma en la que articulamos el significado de lo que hay a nuestro al rededor para nosotros mismos, es nuestro diálogo interno quien nos cuenta la historia acerca de todo lo que vemos y de todo con lo que interactuamos.

    El tipo de historia que nos contamos a nosotros mismos es lo que hace que respondamos emocionalmente de una manera o de otra. Si no reconocemos la raíz de nuestras respuestas emocionales, esas emociones pueden alargarse a lo largo del día.

    Por ejemplo, un teléfono, que no es en sí mismo un objeto especialmente emocional (como podría ser una fotografía o una prenda de ropa que nos haya regalado alguien importante), puede llegar a despertar muchísimos sentimientos basado en el tipo de pensamientos que asociamos a él.

    Una persona puede ver su teléfono y sentirse feliz porque su diálogo interno le cuenta una historia de cómo ese teléfono la conecta con personas importantes para ella. Otra persona puede ser ver su teléfono y sentirse ansiosa, porque su diálogo interno le cuenta una historia de todos los mensajes de texto que nunca recibe o las malas noticias que está esperando.

    Muchos de nosotros lo primero que hacemos al levantarnos es ver el teléfono. En el ejemplo en el que el pensamiento es habitualmente negativo, lo que hacemos es desatar una emoción que puede alargarse durante el día y llevar a más sentimientos y pensamientos de ansiedad. Si no estamos conscientes de nuestros pensamientos, es difícil darse cuenta en qué momento una emoción se ha despertado, y por lo tanto tenemos poco control. Podemos sentir como si estuviéramos teniendo de manera constante días muy malos, y como si estuvieran sucediéndonos muchas cosas malas continuamente, cuando la realidad es que el patrón negativo tal vez está en nuestros pensamientos.

    Hacerte consciente de tus pensamientos te puede ayudar a ganar control emocional sobre tu vida.

    La conciencia, en este caso, significa escuchar y darte cuenta de tus pensamientos conforme van pasando. Significa tomar nuestros pensamientos del fondo y aprender a escuchar lo que realmente nos estamos diciendo a nosotros mismos.

    Para mí, este proceso fue un duro despertar, conforme fui empezando a escuchar que tan cruel era conmigo misma. Con el tiempo se volvió más fácil entender lo difícil que era para mí sentirme bien cuando alguien, en especial yo misma, estaba siendo consistentemente dura conmigo.

    Darme cuenta de esto me trajo una gran ganancia: hacerme consciente de que yo era mi más grande crítico me permitió tomar pasos positivos para poder cambiar mi manera de pensar. Me permitió tomar responsabilidad por mi propio bienestar.

    Esta conciencia combinada con las ganas de cambiar me dieron el poder de crear una vida más feliz con mejores pensamientos. Cultivar pensamientos sanos seguramente va a ser un proyecto que va a durar toda mi vida, pero mi amor propio crece cada día, ysoy más feliz ahora de lo que he sido en mucho tiempo.

    Yo sabía que no podía vivir una vida feliz hablándome de la manera en la que lo hacía, y aprender a ser consciente me ayudó a tomar responsabilidad de cómo me siento cada día.

    Una vez que reconocemos nuestros patrones negativos de pensamiento, podemos tomar los pasos necesarios para reescribirlos. Sin embargo, empezar puede ser difícil si no sabemos qué es lo que estamos buscando, así que me gustaría compartir tres descubrimientos de estos hábitos mentales que han tenido un gran impacto en mi felicidad.

    1. Descubrir el piloto automático: traer consciencia a los pensamientos que se van dando de manera automática nos ayuda a aprender a elegir los pensamientos con mayor cuidado. Muchas veces estos pensamientos negativos recurrentes están ligados a algo que nos pasó antes, y sin embargo seguimos reviviendo ese pensamiento en piloto automático. Las reacciones automáticas que fueron aprendidas pueden ser desaprendidas cuando decidimos que no valen nuestro tiempo y nuestra energía. Podemos dejar de reaccionar de manera negativa cuando nos hacemos conscientes de que NO funciona.
    2. Reconocer los supuestos: gran parte de nuestros pensamientos están basados en los supuestos en lugar de en la verdad, especialmente cuando se trata de lo que las otras personas piensan de nosotros. Si podemos ver que somos nosotros los que estamos creando un juicio negativo, y no la persona que estamos asumiendo que nos está juzgando, podemos pararlo en ese momento. No asumas, mejor conversa.
    3. Identificar los pensamientos positivos falsos: muchas veces nuestros miedos se llevan lo mejor de nosotros. Nuestros pensamientos lo que tratan de hacer es protegernos de nuestros miedos, pero en realidad, reproducir estas situaciones en nuestra cabeza, es lo que de entrada nos causa un sentimiento negativo. Aquí podríamos preguntarnos si esa preocupación realmente es necesaria en este momento. También podemos admitir frente a nosotros mismos que podemos manejar lo que sea a lo que la vida nos esté enfrentando, en lugar de estar reproduciendo un escenario imaginario en nuestra mente.

    Si ponemos atención y somos capaces de ver lo que estamos pensando, podemos elegir poner un alto, dejar de sentir que realmente está pasando algo, y reconocer nuestros pensamientos por lo que son: una historia. Es entonces cuando tenemos el poder de cuestionar si esa historia vale la pena ser contada o si sería mejor reescribirla. Este reconocimiento puede ayudarnos a parar las emociones negativas en lugar de entrar en una espiral fuera de control.

    La conciencia es un importante primer paso en el camino a la salud mental y emocional. Hay muchas técnicas que puedes aprender para ayudarte a desarrollar el control y crear pensamientos que nutran tu vida. La meditación, el mindfulness y la psicoterapia son excelentes ejemplos, pero las posibilidades son infinitas. La conciencia es una amiga que hace el cambio posible, el camino no siempre es bonito pero siempre vale la pena.

  • Mi niño interior

    Cuando somos niños, estamos indefensos. Para poder ver satisfechas nuestras necesidades, aprendemos rápidamente a adaptarnos a lo que los adultos que nos rodean necesitan y quieren que seamos, para que así nos den atención. Cuando hay varios hermanos, aprendemos a competir por esa atención.

    Como la mayoría de nosotros no vimos límites sanos, ni aprendimos a tener un apego emocional seguro y no aprendimos a procesar las emociones intensas durante la infancia, aprendemos a actuar. Aprendemos a hacer las cosas que vemos que hacen feliz a aquellos que nos cuidan. Es también una manera de adaptarse al mundo. Nuestro sentido de nosotros mismos no se expresa por completo, porque además de aprender lo que nuestros padres esperan de nosotros, aprendemos lo que el mundo espera de nosotros a través de los modales y las buenas costumbres, así que vamos suprimiendo cada vez más las partes de nosotros mismos que los adultos encuentran inapropiadas o no bienvenidas. Como resultado, formamos una identidad que nos protege de ser rechazados.

    Además de esto, como niña, o como niño, ves el mundo desde un estado egocéntrico, así que tomas TODO personal, lo que significa que todo lo que pasa, te pasa a ti. La combinación de estas dos cosas pudo haber sido catastrófica para ti de pequeño, y lo es ahora como adulto para tu niño interior.

    La necesidad de simpatizarle a todo el mundo, continúa en la vida adulta. Si no inviertes en madurar emocionalmente, tu niño interno va a seguir rigiendo tu vida adulta, a través de deseos y elecciones inconscientes. Al no ser quienes somos en realidad, sino estar viviendo en esta identidad a través de la cual nos adaptamos, podemos sentir que no valemos mucho, sentirnos carentes, a veces paranóicos (sentir que todo el mundo está en contra tuya), y cargamos con una creencia de que debemos ser salvados por “alguien”.

    Tu cuerpo y tu mente recuerdan cada momento de tu vida, aunque no lo tengas consciente. Tu inconsciente tiene almacenada cada experiencia, con su respectiva emoción impresa en tu memoria. Hay quienes dicen que incluso a nivel celular, tienes memoria de todo lo que has vivido. Eso quiere decir que cada día de tu vida, vives con la memoria de tus heridas y tus traumas, sin darte cuenta.

    Y es eso lo que en realidad guía tu deseo de logro y necesidad de ser el mejor: porque, sin importar tu edad biológica, en el fondo siempre eres ese pequeño niño que compite y necesita amor y atención.

    Somos adultos emocionalmente enanos, que siguen buscando validación externa a lo largo de su vida, y usan sus relaciones personales, sus cosas materiales, sus títulos educativos, sus actitudes… para lograrlo.

    Esa dinámica familiar se va pasando de generación en generación. Por eso vemos historias repetidas. Generaciones completas de madres divorciadas que terminan su vida solas, generaciones de esposas abnegadas que no se separan aunque lleven una muy mala vida con sus parejas, generaciones de madres solteras y distantes, generaciones de mujeres traicionadas, generaciones de mujeres que deben luchar por obtener lo que quieren y que parecen nunca tener nada fácil… y así podemos seguir.

    Mientras una generación no rompa el ciclo, se va a seguir repitiendo, nos volvemos el mismo tipo de madre (o padre) que tuvimos, y hacemos del mismo tipo de hijo que nosotros fuimos.

    Y todo esto pasa de manera inconsciente, y vamos buscando a las personas que nos van a reforzando la historia y nunca sanamos. Nunca rescatamos a nuestro niño interior.

    En lugar de poner toda nuestra energía, creatividad e inteligencia en desarrollar nuestra vida, construir una buena confianza en nosotros mismos y auto realizarnos, nos damos a los otros, y esperamos que hagan lo que nosotros no pudimos. Esperamos que le den sentido y significado a nuestra vida.

    Pero eso no es posible. Porque este sentido, este significado de vida, no puede venir de fuera. Es indispensable que venga de dentro de nosotros mismos, de lo que podemos y debemos sanar. Eso es justo lo que se logra en terapia, eso es justo lo que se logra en cursos como “Sana tu herida materna”, eso es lo que yo quiero lograr para ustedes. Que rompan los ciclos, que sanen, y que rescaten a esa niño interior, el que aún no está roto, el que aún no está dañado.

    Porque necesitas entender que tu energía, tu creatividad, tu inteligencia… son regalos que te dio Dios, la naturaleza, o en lo que tú creas, y que debes poner al servicio de tu propia vida. Eso es lo que te va a permitir ver que una relación sana contigo mismo no es egoísta, sino es la base y la piedra angular de tus relaciones con todas las demás personas en tu vida.

    El trabajo de sanar a tu niño interior y tu herida materna, te ayuda a romper la dependencia de la validación externa. Te ayuda a ver a tus hijos no como accesorios que te sirvan para sentirte bien, sino como personas independientes que vienen a vivir sus propias vidas. Tus hijos no vinieron a sanarte, no vinieron a ser perfectos ni a tratar de ganar tu atención y cariño, no vinieron a que te sientas bien con sus logros. Vinieron a crecer, vinieron a vivir. Independientemente de ti. Porque además entender eso te permite quitarte la presión por ser perfecto, y con eso reencontrarte con tu niño interior.

    Cuando cambias tu punto de vista de que, o eres perfecto, o eres un fracaso, y te das cuenta de que hay muchas opciones más, puedes empezar a ver a tu madre igual, más completa, con más opciones, con más matices. Y sanar tu relación con ella. Ya no necesitas ser perfecto para ella, ni para ti. Y empiezas a ver que no ser perfecto no significa ser un fracaso. Eres una persona, normal, común, regular. Una que es lo suficientemente buena. Que merece amor y que es valiosa así tal cual es. Cuando sanas tu herida materna, rescatas a tu niño interior.

    Y ¿cómo empezar a sanar?

    Observa de manera consciente: desarrolla consciencia de lo que te desata, de tus disparadores. Qué es lo que hace que tus patrones se despierten y respondas desde ellos a las personas en tu vida. Sé curioso, pero compasivo.

    Reconoce que esa narrativa en la que no eres suficiente o no eres valioso tal cual eres es una mentira. Eso es una creencia condicionada acerca de quién eres, no es lo que eres. Es algo que otra persona proyectó sobre ti y que te hirió, y tú simplemente lo internalizaste.

    Hazte consciente de que todas las adicciones son maneras de evadirte del momento: son un comportamiento que adoptamos en la infancia y que usamos cuando el momento presente es doloroso o atemorizante. Aprendimos a escapar porque no teníamos un modelo que nos diera una manera sana de lidiar con las emociones difíciles. Y entonces ahora te evades: fumando, comiendo, bebiendo, comprando, hablando, enojándote, drogándote, manteniéndote ocupado… hay muchos ejemplos de adicción. La consciencia plena y entrenarte para permanecer en el ahora son herramientas muy poderosas.

    Haz un compromiso contigo mismo: toma pasos diarios para re educarte. Dándote atención, amor y cuidado, todo eso que esperas que los demás te den. Ve que en primer lugar, eres tú quien puede darte todo esto, los otros te lo van a dar también.

    Hay muchas cosas que hacer para rescatar a ese pequeño niño. Estas son las primeras. Vale la pena: rescátalo, ámalo, encuéntralo. Verás como cambia tu vida.

  • Ejercita tu inteligencia emocional

    ¿Sabías que las personas con inteligencia emocional son más exitosas que las personas con un alto coeficiente intelectual?

    Increíble, ¿o no?

    La inteligencia emocional ha estado en el reflector durante un buen rato. Se hizo toda una revolución cuando se descubrió que, en esencia, las personas muy inteligentes hacen cosas muy estúpidas. Es una manera de sobre simplificarlo, pero es una de las cosas que pasan y que a partir de 1990 cuando Salovey y Mayer acuñaron el término de inteligencia emocional, mismo que el Dr. Goleman exploró e investigó después, podemos explicarnos de manera más clara.

    Salovey y Mayer definieron la inteligencia emocional como una forma de inteligencia social que involucra la habilidad de monitorear los sentimientos propios y de los otros, discriminarlos y usar esta información para guiar nuestros pensamientos y acciones.

    La inteligencia emocional es difícil de medir, cosa que no pasa con el coeficiente intelectual. PERO… el coeficiente intelectual no se puede cambiar ni aumentar, y la inteligencia emocional si.

    Aquí te digo algunas formas de hacerlo:

    Todos tenemos ese amigo, o somos ese amigo, que ha terminado con una pareja para quedarse devastado, con el corazón en el estómago, roto. Sin embargo, buena parte de la relación la pasamos quejándonos de cómo esa persona no era la adecuada para nosotros, y lo infelices que éramos en esa relación.

    Para desarrollar una buena inteligencia emocional se necesita desarrollar un amplio vocabulario, para tener la oportunidad de identificar de manera precisa nuestras emociones.

    ¿Si estábamos devastados? ¿O sólo teníamos el corazón roto?

    ¿Estábamos rotos? ¿O simplemente decepcionados de haber invertido tanto tiempo en algo que no estaba funcionando?

    Darle el nombre equivocado a una emoción nos puede llevar a tomar decisiones irracionales y, en muchos casos, exagerar lo negativo. Si somos capaces de señalar el núcleo de lo que sentimos, le damos claridad y nos empoderamos ante las situaciones difíciles.

    No es secreto que a la mayoría de nosotros nos da terror el cambio, y, como bien nos lo han dicho, es lo único constante. Las personas con alta inteligencia emocional entienden que adaptarse es parte de la vida, y que requiere flexibilidad.

    Ver el cambio no como un enemigo, sino como un aliado. La alternativa es que el miedo al cambio va a lisiar nuestra felicidad y éxito y nos va a mantener en el sillón, viendo series y repeticiones. Ver cualquier streaming de manera compulsiva es un buen indicador de que estamos evadiendo algo.

    Las personas emocionalmente inteligentes tienen un truco que usan en algunas situaciones: se adelantan al cambio para poder manejarlo mejor.

    Todos odiamos que nos sorprendan de manera negativa. Tener un plan de acción cuando ves venir un cambio es lo mejor que puedes hacer. Prepararte emocional y mentalmente, y, si el cambio es inesperado, como muchas veces pasa, ser lo suficientemente flexible para movernos junto con la marea en lugar de gastar nuestra energía en pelear en contra del cambio.

    Vivimos en una cultura que se ha ido enamorando más y más de la idea de sentirse ofendido, por todo, por cualquier cosa. Las personas emocionalmente inteligentes no se ofenden fácilmente: saben bien quiénes son y en lo que creen.

    Cuando tienes auto confianza y eres de mente abierta, desarrollas una «piel más gruesa» y te preocupa menos lo que los demás están haciendo y como podría ofenderte. Te enfocas en lo que debes enfocarte: en ti mismo y en lo que aportas a la sociedad. Además ayuda mucho con el tema de la tolerancia.

    No es que nos vayamos a hacer todos los mejores amigos, nos demos las manos y tomemos café juntos diario, pero si podemos por lo menos respetarnos unos a otros.

    ¿Alguna vez has tratado de sentir gratitud genuinamente y sentirte negativo al mismo tiempo? Es imposible.

    Una manera de desarrollar la inteligencia emocional es apreciar las cosas que tienes. No la gratitud superficial, sino el tipo que alimenta tu espíritu con bondad y cosas buenas cuando lo piensas. Hay investigaciones que han encontrado que practicar la gratitud, la gratitud verdadera, disminuye el cortisol, la hormona del estrés. Las personas que hacen una práctica diaria de gratitud son más sanas de manera general.

    Todos tenemos un crítico interior, ese al que le gusta decirnos que no somos suficientemente buenos, o inteligentes, o guapos, o exitosos, y un largo etcétera. Esto es, por supuesto, perpetuado por los medios, que nos bombardean de necesidad de perfección y que anuncian lo que deberíamos ser. El Marketing es un regalo y es una maldición.

    Para desarrollar una mayor inteligencia emocional, necesitamos silenciar a nuestro crítico interior. Entre más plática negativa tengamos con nosotros mismos, más poder le damos. Entre más poder le demos, más vamos a creerle y nuestras acciones se van a alinear con ese pensamiento.

    Tenemos una tendencia autodestructiva de aferrarnos a las cosas que ya no nos sirven y a veces nos encontramos, a veces años después, dándole vueltas a un error que cometimos o quedándonos despiertos pensando en algún detalle.

    No me malinterpretes, los errores son vitales. Hay que cometer muchos. Simplemente no creceríamos sin ellos y nadie quiere vivir de manera permanente siendo infantil. Pero la inteligencia emocional alta significa aprender la lección, aplicarla a las nuevas circunstancias, y dejar ir el resto.

    Hay personas que son simplemente tóxicas para nuestro bienestar. Es agotador y desmotivante lidiar con este tipo de personas, pero, en un esfuerzo por desarrollar nuestra inteligencia emocional, necesitamos quitarle fuerza a estos encuentros.

    Tener una alta inteligencia emocional significa reconocer a estas personas y su comportamiento y permanecer neutrales. Entre más enojo y frustración nos dejemos sentir, menos fructífero será el encuentro, y tal vez la situación lo único que requiera, es que nos retiremos.

  • Convirtiendo las crisis en oportunidades

    Las crisis son universales, es algo que tarde o temprano en la vida vamos a tener que enfrentar. La posibilidad de convertirla en una oportunidad de tener cada uno de nosotros.

    Una de las características de las crisis es que nos mueven de donde estamos, nos mueven de nuestra zona de confort. No son predecibles, y pueden llegar a nuestra vida cuando menos lo imaginamos. Si tenemos la capacidad de cambiar la perspectiva desde la que las vemos, probablemente podamos hacer un giro y usarlas a nuestro favor.

    Este cambio de perspectiva nos libera, y podemos pasar de tener un equilibrio roto, a sentirnos empoderados a partir de eso. Las crisis dan miedo, pero también abren oportunidades. Son diferentes partes de un mismo proceso. Dentro de la definición de crisis se habla de un punto decisivo, y eso. Es el cambio de perspectiva. Poder ver la oportunidad del potencial de cambio es lo que marca la diferencia.

    Les dejamos un vídeo donde la psicóloga Ivonne Slim habla un poco de esto:

    Entrevista del 14 de marzo de 2020 a Ivonne Slim en TV Azteca Puebla

    Es momento de cambiar la perspectiva…

    Hazte cargo de tu Salud Mental, si quieres tomar terapia en línea ponte en contacto to con nosotros:

    https://wa.me/5212227081195

    Ivonne@felizporquesi.com

    Transforma tu crisis, transfórmate tú

  • El miedo como ausencia de fe

    Cuando escuchamos la palabra creencia, es muy común que pensemos en nuestra religión o la falta de ella. Pero las creencias son algo mucho más profundo que eso. Es algo que no podemos clasificar a la ligera.

    Aquí no sólo estoy hablando de la fe en algo superior, estoy hablando de la fe en nosotros mismos, en la fe en la gente, en la fe en la naturaleza, en la fe en la ciencia… estoy hablando de creer y no dudar. En lo que sea.

    Creer es algo de lo que aún somos capaces cuando ya no tenemos nada más. Es una de esas cosas que no nos van a dejar mientras nosotros no tengamos el deseo de que nos deje, porque es una decisión. Es algo que siempre va a estar de nuestro lado cuando todos los demás y todas las cosas nos hayan dado la espalda, es la luz en los momentos más oscuros de nuestra vida. La creencia, la fe, es, paradójicamente, una de esas cosas que abandonamos primero. A veces es porque pensamos que es ridículo aferrarse a la fe cuando las circunstancias son muy malas y decidimos mejor aferrarnos al miedo, al miedo de que las cosas ya no van a mejorar por ejemplo. Muchas veces, hemos aprendido a elegir el miedo en lugar de la fe.

    El miedo es lo contrario a “creer”. El miedo es la presencia de la oscuridad, mientras que la fe es la presencia de la luz. Uno nos da una incesante ansiedad y un remolino dentro de nosotros, mientras que el otro nos da una renovada sensación de esperanza y frescura, y sin embargo, muchas veces nos aferramos al miedo, aunque no nos sirva.

    Aferrarte al miedo es abandonar tu esperanza, tu fe, tus creencias, cuando en realidad es lo que más necesitas. La fe y el miedo muchas veces tiran al mismo tiempo de nosotros, forzándonos a elegir y no en el mejor momento. En los momentos vulnerables como los que estamos viviendo, elegimos el miedo, porque es algo mucho más fácil de conceptualizar.

    Si yo le recuerdo a alguien las veces que la regó, esa persona va a tener miedo de intentar otra vez lo que sea. Y eso es lo que nos hace el miedo, nos recuerda todas las veces que las cosas han salido mal. No siempre es algo obvio como una fobia. No siempre es algo que las demás personas puedan entender. El miedo, ese que corroe, es la falta de fe. El miedo que hace que sigamos antiguos patrones, que no nos dan espacio para crecer. Elegimos las creencias que hemos tenido en el pasado. Y la fe, CREER, es lo que nos va a permitir avanzar a la mejor versión de nosotros mismos, la versión que decide creer y no tener miedo.

    Elegir creer en lugar de tener miedo no es fácil. Tener miedo es algo muy palpable, que incluso podemos distinguir en el cuerpo. Creer en cambio, es una idea abstracta, es un concepto que se limita a sí mismo. No se basa en una emoción particular, a veces se siente como un cachito de felicidad, a veces como empoderamiento, a veces como positivismo, a veces como energía… creer es algo que tenemos que sacar de nuestros propios pensamientos y de nuestra consciencia. Y para poder elegir creer en lugar de tener miedo, simplemente, hay que empezar.

    La primera vez que eliges creer en lugar de tener miedo, generas un ciclo. Tu mente reconoce tu elección de comprometerte y trata de regresar a la reacción de miedo. Puedes sentirte incómodo, o pensar que no estás haciéndolo bien, sentirte ansioso, pero tu cuerpo se va a ajustar. Y entre más vayas escogiendo creer, vas a tener más y más referencias de lo que se siente creer, y cada vez va a ser menos incómodo.

    Elegir creer y no temer, como modo de vida, puede empezar a generar grandes cambios en las sinapsis del cerebro, y reenmarcar todo tu pensamiento. Reenmarcar el miedo y el pensamiento negativo es más que cambiar la manera de pensar, hay que reconocer que eres capaz de creer y entonces sí, las cosas pueden ponerse mejor, con tiempo y práctica. Y creer es el cambio más importante que podemos hacer. Sobre todo creer en ti.

  • El valor de tu palabra

    Nos olvidamos de lo poderosas que son nuestras palabras, y cuando hacemos promesas, depende sólo de nosotros mismos ver que nuestras palabras conserven su valor.

    Desde que el ser humano es capaz de comunicarse, de hablar, hemos hecho promesas, a veces las cumplimos y a veces no. Aquellos que cumplen lo que prometen son vistos como personas íntegras, mientras que los que no lo hacen no son tomados en serio, o no son confiables. A veces nos olvidamos de lo poderosas que son nuestras palabras, y las usamos abundante y desordenadamente, o sin poner la suficiente atención, creando expectativas que nunca son satisfechas, creando decepción y desconfianza hacia nosotros.

    En un nivel más profundo, podemos pensar en las promesas que nos hacemos a nosotros mismos y que ni siquiera recordamos. Por ejemplo, si rompieron tu corazón a temprana edad pudiste haberte prometido no volver a amar. Sin darte cuenta, tal vez estás cumpliendo esa promesa y preguntándote porqué te va mal en tus relaciones de pareja. Si te das cuenta que has hecho una promesa a la que ya no quieres estar amarrado, puedes liberarte de ese lazo. Al hacerlo, te absuelves de conexiones y patrones que ya no son válidos, y puedes regresar a un estado “en blanco”. Puedes prometerte recordar que tus palabras son sagradas, y ser muy consciente de cualquier promesa que te hagas, a ti o a otros.

    Una manera de hacer esto es pedir ser liberado de promesas a ti mismo y a otros en tu presente, tu pasado y tu futuro, conscientes e inconscientes, que te están impidiendo avanzar en la realización de lo que es bueno para ti. Puedes pedir también amor, luz y sanación, que llegue a tu mente, tu corazón y tu alma, por haber sido incapaz de cumplir tu palabra. Busca la sabiduría para hacer lo mejor y de hoy en adelante se fiel a tus palabras, promete sólo lo que puedes cumplir, lo que de verdad tienes la intención de hacer. Esto hará que tengas más limpia la conciencia, y que liberes la energía necesaria para darte cuenta de esta verdad: eres tan bueno o tan malo como tus palabras. Cuida lo que dices 😊

  • Me llegó una joya por WhatsApp, un pequeño cuento en PDF para los niños más pequeños que necesitan ir poco a poco para entender y aceptar la necesidad de estar en casa unos días sin poder salir a jugar.

    Con una búsqueda simple en Google, di con la página del autor del cuento, Dalmaus, a quien reconozco y agradezco.

    Les dejo el link a su sitio web y el cuento, que pueden descargar directamente ahí. Un gran ilustrador sin duda.

    https://www.dalmaus.com/mision-quedarse-en-casa

    Les dejo un beso